La entrevista que Joaquín Cottani le concedió a Luis Novaresio en A24 dejó un testimonio demoledor sobre el estado del equipo económico del gobierno de Javier Milei.
Ex secretario de Política Económica y, en los papeles, el viceministro de Luis “Toto” Caputo, Cottani confesó que su salida no se debió solo a cuestiones familiares, sino a una razón profesional mucho más fuerte: el Gobierno no tenía un plan económico, sino apenas “cuatro hojitas” sin rumbo.
“Yo estaba medio pintado en el equipo económico”, resumió. Y agregó: “Me hacía gracia cuando me decían que era el número dos de Caputo. A mí no me explicaban nada, me enteraba siempre mucho después”.
“Eran cuatro hojitas que no se entendían”
El momento más contundente de la charla con Novaresio llegó cuando Cottani relató cómo descubrió que el supuesto programa económico que se enviaba al Fondo Monetario Internacional no era más que un conjunto de papeles vagos e incomprensibles.
“Me enteré por funcionarios del FMI que existía un plan. Les pedí que me lo mandaran. Eran cuatro páginas que no se entendían, no era una hoja de ruta, no era un plan. Por eso le pedí a Caputo que reuniera al equipo y me lo explicaran. Salí más confundido que antes”, disparó.
Según su relato, la sensación que le quedó fue que el Gobierno improvisaba sobre la marcha. “Me miraban como si fuera un trouble maker, alguien que solo quiere hacer problemas, cuando en realidad lo que pedía era un plan coherente”, relató.
Economistas vs. financistas
Cottani también explicó que su llegada al Ministerio de Economía fue una sugerencia de Domingo Cavallo, para aportar una mirada más técnica en un equipo dominado por financistas. “Era un gabinete integrado casi exclusivamente por gente de las finanzas. Faltaba alguien con una visión de economía. Yo actuaba un poco de abogado del diablo, preguntaba cuál era el plan, y eso me terminó aislando”, aseguró.
En sus palabras, la diferencia era clara: mientras él buscaba diseñar una política económica integral, el resto del equipo se limitaba a administrar deuda y reservas. “Lo único que sabían hacer era negociar con el mercado, pero no había un rumbo económico”, sentenció.
Caputo y la política cambiaria
Otro de los puntos de fricción fue la estrategia cambiaria impulsada por Caputo. Cottani fue tajante: “Nunca compartí la política monetaria y cambiaria. Yo esperaba que hubiera un sistema de libre mercado y eliminación del cepo. Eso nunca ocurrió. Todo se demoró y se hizo de manera improvisada”.
Incluso cuestionó que las negociaciones clave con el FMI se hicieran sin su participación: “Es raro que el viceministro de Economía no sepa nada de la negociación con Kristalina Georgieva y se entere después por los diarios. Yo no entiendo nada”.
“Me fui porque no había rumbo”
Al final de la entrevista, Cottani dejó claro por qué decidió dar un paso al costado: “Yo no me fui porque mi familia estaba en Estados Unidos. Eso pesó, pero la razón principal fue que no había un plan. Eran cuatro hojitas que no tenían sentido. No había rumbo”.
Su testimonio expone la fragilidad de un Gobierno que llegó con promesas de cambios radicales y terminó dependiendo de un esquema difuso y, según él mismo, improvisado. Una confesión que golpea directo en la línea de flotación del ministro Caputo, señalado por sus críticos como un experto en deuda y financiamiento, pero no en política económica.
Cottani, con su salida y sus palabras, parece haber confirmado lo que muchos sospechaban: en la Casa Rosada no hay plan económico, apenas papeles sueltos. Lo demás es deuda.

