En medio del debate por el financiamiento universitario, Miguel Blanco, titular de la Sindicatura General de la Nación (SIGEN), expresó que su salario mensual de $3.200.000 “no le alcanza para mantener a su familia”. La de Blanco se produce en un contexto de tensiones crecientes entre el Gobierno Nacional y la comunidad educativa, especialmente con la Universidad de Buenos Aires (UBA), a raíz del ajuste económico que el Gobierno de Javier Milei lleva adelante en el sector universitario. Estas fricciones se intensificaron tras el veto y posterior ratificación del veto a la ley de presupuesto universitario, que preveía una actualización mensual de salarios acorde a la inflación y establecía una retroactividad al 1º de diciembre del año pasado.
Durante una entrevista en el programa “Habrá Consecuencias”, conducido por Ari Lijalad, Blanco defendió el rol de la SIGEN en la administración pública. “Tengo el sueldo congelado desde diciembre. Así que si hay alguien que ha perdido con la inflación, te puedo asegurar que soy yo. Y, sin embargo, estoy haciendo un servicio que creo que tengo que hacer a esta altura de la vida”, señaló. Al ser consultado por Lijalad sobre sus ahorros, Blanco confesó que “los está usando todos los meses porque no le alcanza”. “Estoy aportando todos los meses parte de mis ahorros para desentrañar esto, porque lo que cobro en el Estado no me alcanza”, detalló.
Ante las declaraciones de Blanco, Lijalad le preguntó directamente por su sueldo en la Sigen, a lo que él respondió: “Yo cobro $3.200.000 brutos”. Sin embargo, aclaró que de ese monto, “solo le quedan $2.900.000” después de las deducciones. Además, explicó las razones por las cuales ese salario no le resulta suficiente: “No me alcanza porque tengo una hija en la facultad, una hija en el colegio primario, tengo expensas, pago electricidad y el impuesto inmobiliario en la provincia de Buenos Aires”.
La entrevista continuó con Lijalad planteando el contraste con los docentes universitarios, quienes perciben salarios mucho menores, sugiriendo que para igualar los ingresos de Blanco, un docente necesitaría hasta diez empleos. Frente a esta observación, Blanco defendió su postura señalando que muchos docentes complementan sus ingresos con otras actividades.
“¿No le alcanza con $2.900.000? Imagínese un docente que cobra $200.000”, arremetió Lijalad, aunque poco importó para Blanco, que continuó en la línea de justificar las auditorías, sin replantearse nada de lo que acaba de decir tan tranquilamente.
El titular de la SIGEN, institución que auditará las universidades y su particular revelación
El Gobierno y su cruzada contra las universidades
El Gobierno de Javier Milei continúa con su plan de reformas en las universidades públicas, enfocándose en cambios al sistema de rendición de gastos. Federico Sturzenegger, ministro de Desregulación y Transformación del Estado, anunció que los gastos universitarios se integrarán al sistema de compras públicas y que esta medida comenzará a regir en los próximos días.
Sturzenegger explicó que, aunque las universidades son autónomas y pueden decidir en qué gastar, como instituciones públicas deberán garantizar la transparencia en sus gastos. “Las universidades van a decidir qué, pero deberán tener la transparencia de cualquier compra pública”, afirmó en diálogo con TN.
Además, el funcionario anticipó que se prohibirán los contratos interadministrativos entre el sector público y las universidades, buscando mayor control y transparencia en el uso de los fondos públicos asignados a las casas de estudio.

