La vida cotidiana en la ciudad de La Plata está marcada por una serie de deficiencias en los servicios que terminan canalizándose en la Defensoría Ciudadana. Este organismo, que funciona como un “contralor” de la gestión, recibe diariamente a vecinos que no encuentran respuestas en otras dependencias.
En una entrevista con Albino Aguirre para INFOCIELO PLAY, la titular del área, Luciana Bártoli, analizó el “mapa del descontento” local y advirtió que, aunque su rol es gestionar, el organismo opera con limitaciones extremas.
Licenciada en Comunicación Social por la UNLP y posee un máster en comunicación de instituciones públicas y políticas de la Universidad Complutense de Madrid. Antes de llegar a la Defensoría local, desempeñó funciones durante 14 años en la Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires. Militante radical en uso de licencia, define su rol actual con total independencia: “Yo soy como empleada de los vecinos, no respondo a la gestión”.
Para Bártoli, la clave de su gestión es la escucha activa frente a un Estado que a veces parece sordo. “Todo el que llega a la defensoría tiene un problema y necesita ser escuchado”, afirma, subrayando que su oficina es un lugar de “contención, asesoramiento y escucha” para quienes están “desesperados”. A pesar de trabajar con “presupuesto cero”, el organismo ha logrado establecer canales de resolución directa con las empresas prestatarias.
Las siete quejas que más se repiten en La Plata
1. El colapso de ABSA
Es, sin dudas, el principal dolor de cabeza de los platenses. “Dentro de los servicios públicos ABSA lidera el ranking de reclamos”, sentencia Bártoli. Las quejas son constantes por “pérdidas de agua, falta de presión y desbordes cloacales”. No obstante, destaca una paradoja: “En la Defensoría Ciudadana el ranking de reclamos lo lidera ABSA, pero el de resolución también”, ya que han logrado una vía de contacto directa para que la empresa envíe cuadrillas tras la intervención del organismo.
2. El “drama” del arbolado público
Para la Defensora, este rubro fue la mayor revelación de su mandato. “Arbolado público es para mí todo una sorpresa porque no se lo cuida, porque no se lo poda”, explica. La situación es crítica: hay expedientes de poda con “5 años de demora” y las raíces están destruyendo la infraestructura básica. “Hay vecinos que no tienen agua porque las raíces estrangularon el caño… la calidad de vida se la modifica a la gente el árbol de la puerta”, advierte con preocupación.
3. Fallas en el servicio de EDELAP
La prestataria eléctrica ocupa el segundo lugar entre los servicios públicos con más quejas, aunque con una modalidad distinta a la del agua. Según Bártoli, los reclamos hacia EDELAP son “mucho más puntuales” y se centran específicamente en “cortes de energía y oscilación de tensión”, problemas que suelen resolverse con celeridad tras la gestión de la Defensoría.
4. La “guerra de los contenedores”
La limpieza urbana genera fuertes roces convivenciales. Bártoli menciona que existe una constante disputa por la “ubicación del contenedor”, ya que muchos vecinos no lo quieren en su puerta. Además, critica la falta de educación ciudadana: “El contenedor no es tuyo, es de toda la cuadra”, señala, y lamenta que la actual gestión municipal haya retirado los “puntos verdes”, lo que complica la separación de residuos en origen.
5. Microbasurales en la periferia
Relacionado con lo anterior, la formación de basurales a cielo abierto es una queja frecuente, especialmente en zonas como la Rambla o la calle 155. Bártoli observa que esto se produce por una mezcla de irresponsabilidad vecinal y fallas en el sistema: “No podés llevar tu basura a otro lugar, tenés que hacerte cargo… pero también entiendo que si no hay un circuito de recolección, la gente no se va a quedar con la basura adentro”.
6. Las falencias del transporte público
Aunque no lidera el ranking, el servicio de colectivos está bajo la lupa por su falta de eficiencia. La Defensora reconoce que “el transporte público no es bueno en La Plata”. Las principales quejas que llegan al organismo tienen que ver con la “falta de unidades y de frecuencias en horarios pico”, lo que obliga a los vecinos a esperar durante tiempos excesivos.
7. Inseguridad y falta de respuestas
Si bien la seguridad es una competencia provincial, los vecinos acuden a Bártoli como último recurso. “Me invitan a muchas reuniones de vecinos que están podridos… la comisaría del barrio no les puede dar respuesta”, relata. En estos casos, su función es actuar como puente: “Lo que intento hacer es vincular al secretario de seguridad del municipio con ese barrio y con el Ministerio de Seguridad de la provincia”.

