El Frente de Unidad Docente Bonaerense (FUDB) convocó a un sorpresivo paro provincial para este jueves 1 de octubre contra la violencia en las escuelas. Lo hizo minutos después de referirse al estancamiento de las discusiones paritarias aunque evitó unir a ambos acontecimientos.
Aunque el impacto de la huelga se sentirá en la provincia, su convocatoria quedó asociada de manera indirecta al conflicto salarial y el foco elegido fue la situación de violencia escolar en las escuelas, una problemática de arrastre que afecta en los últimos años a los maestros.
La medida lleva la firma de FEB, SUTEBA, UDOCBA y AMET y busca visibilizar la necesidad de fortalecer la prevención y el abordaje de las agresiones en las escuelas.

El anuncio se conoció apenas unos minutos de que gremios habían vuelto a reclamarle a la Provincia que acelere la convocatoria a la paritaria y que presente una propuesta de recomposición salarial.
ATE también va al paro pero apunta al Presupuesto y marcha a la Legislatura
El movimiento de los docentes se produce apenas un día después de otra medida gremial que tiene como destinatario directo al Gobierno bonaerense, aunque también con una consigna específica.
ATE bonaerense anunció un paro y movilización a la Legislatura para reclamar la creación de los cargos necesarios para terminar con la precarización laboral y avanzar con el pase a planta permanente de trabajadores contratados, becarios y otras modalidades de vínculo.
En este caso, el reclamo es todavía más explícito en términos presupuestarios. El sindicato pretende que el Presupuesto provincial contemple recursos para crear los cargos, incorporar trabajadores a planta permanente, fortalecer áreas críticas del Estado y avanzar con un Convenio Colectivo de Trabajo.
El reclamo también se cruza con la paritaria estatal: ATE viene exigiendo una recuperación salarial y este jueves volvió a sentarse con la Provincia en la mesa de negociación. La reunión terminó sin una oferta de aumento, mientras el sindicato planteó que los salarios perdieron poder adquisitivo y reclamó respuestas para los trabajadores.
La estrategia de los gremios parece moverse en esa tensión: por un lado, deben responder a una presión creciente de las bases por los salarios, las condiciones laborales y los problemas concretos en las escuelas y reparticiones; por el otro, evitan convertir esas demandas en un choque frontal y explícito con el Gobierno de Kicillof. Por eso, las medidas aparecen encuadradas en reclamos puntuales —la violencia en las escuelas en el caso de los docentes, la creación de cargos y el pase a planta en ATE— aun cuando se producen en paralelo a paritarias que avanzan sin una nueva oferta salarial.


