El universo de las pequeñas y medianas empresas (PYME)viene padeciendo las políticas del gobierno de Javier Milei desde el día 1. La caída del consumo, la apertura de importaciones y el encarecimiento de los servicios generó una tormenta perfecta para un sector que provee el 75 por ciento del empleo en el país.
En una entrevista concedida al programa Lado P, por la pantalla de Infocielo Play, el extitular de la Asociación de Empresarios y Empresarias Nacionales para el Desarrollo Argentino —ENAC—, Leo Bilanski, analizó el impacto de las políticas de Javier Milei sobre el tejido industrial. El dirigente alertó que el cambio de reglas de juego impulsado por el Poder Ejecutivo Nacional puso en riesgo la subsistencia de miles de proyectos productivos en todo el país.
El sendero hacia los 40 mil cierres
Bilanski, director de Mundoempresarial.ar y miembro de ENAC, recordó que, al momento de discutirse la Ley de Bases en el Congreso, su entidad advirtió que la reforma del modelo económico afectaría a unas 50.000 empresas. “Recibió una Argentina con 506.000 empresas empleadoras privadas registradas”, precisó respecto al inicio de la gestión libertaria. Sin embargo, aseguró que el escenario actual confirmó los peores temores de su sector: “2 años después, 25.000 empresas menos según ENAC”.
El empresario proyectó un cierre masivo para los próximos meses si no mediara un cambio de rumbo en la política económica. “Este año pueden cerrar entre 30.000 y 40.000 empresas si seguimos por este camino”, sentenció. Para Bilanski, esta dinámica respondió a la destrucción del mercado interno, espacio donde actúa el 99% de las pymes que tienen como función “dar empleo, producir bienes y servicios de uso cotidiano, pagar impuestos y tejer la economía nacional”.
Cuero, madera y textiles: el “ranking del dolor”
Al ser consultado sobre qué rubros sufrieron con mayor fuerza la recesión, el dirigente ubicó al tope de la caída al cuero, la madera y los textiles/confección. Explicó que se trató de estructuras de “sofisticación medio baja” que dependieron directamente del consumo popular. “Un tallercito de cinco personas que hacen una remera para proveer a una feria de la ciudad”, ejemplificó para ilustrar el eslabón que se rompió en la cadena productiva.
Bilanski puntualizó que estos pequeños establecimientos motorizaban la economía local al pagar salarios y consumir con IVA, algo que, según su visión, el actual Gobierno no comprendió. En ese sentido, fustigó la mirada oficial sobre el entramado pyme y lamentó que se prioricen herramientas como el RIGI o los blanqueos, que solo beneficiaron a un grupo reducido de firmas exportadoras.
La “lógica extractivista” y el fantasma del 2001
El referente de ENAC apuntó directamente contra la formación del gabinete nacional y la falta de experiencia en la economía real. Afirmó que el presidente Javier Milei “no comprende” la realidad pyme porque “él nunca pagó un salario”. Asimismo, criticó al ministro de Economía, Luis Caputo, a quien calificó como un “financista” y “especulador” que “no sabe la diferencia entre una tuerca y un tornillo”.
Advirtió que el imaginario oficial buscó promover un modelo basado en la “gran minera y una gran petrolera”, una lógica extractivista que definió como propia del “subdesarrollo”. Finalmente, recordó que procesos similares en los años 90 terminaron con la crisis del 2001 y una “brutal informalización de la economía”, donde las empresas operaron bajo la supervivencia más pura y recurrieron incluso al trueque.

