Con un reclamo que vuelve a poner en agenda una deuda estructural del conurbano bonaerense, el concejal mandato cumplido de Presidente Perón, Víctor Rengifo, advirtió sobre la grave crisis ambiental y sanitaria que atraviesan los barrios San Pablo y Los Pinos Oeste a raíz de una obra de cloacas inconclusa desde hace más de una década. La falta de finalización de esta infraestructura básica afecta de manera directa a cerca de 5.000 vecinos, que conviven a diario con condiciones que distan de cualquier estándar mínimo de salubridad.
La obra, que abarca unas 47 manzanas y alrededor de 1.300 parcelas, se extiende en el sector delimitado por las calles 17 de Octubre (ex 112), 97, la Colectora de Hipólito Yrigoyen y la avenida Capitán Olivera. Sin embargo, pese al avance físico realizado años atrás, nunca llegó a ponerse en funcionamiento. Según explicó Rengifo, la razón es tan simple como alarmante: faltan los materiales necesarios para instalar la bomba de achique y expulsión que permitiría derivar los residuos hacia la planta de tratamiento cloacal.
“La situación es crítica”, alertó el exconcejal, al describir un escenario marcado por líquidos cloacales desbordando en calles y bocacalles, olores nauseabundos y una contaminación constante de las napas. “No podemos naturalizar que miles de vecinos vivan así”, sostuvo, al tiempo que subrayó el riesgo sanitario permanente al que están expuestas las familias de la zona.

De acuerdo con Rengifo, la problemática no solo deteriora el ambiente, sino que genera focos infecciosos, favorece la proliferación de mosquitos y otras plagas, y produce un impacto severo sobre el suelo, el aire y el agua subterránea. El cuadro se vuelve aún más delicado cuando se trata de la población infantil. “Lo más grave es el daño directo a nuestros chicos, que están expuestos a bacterias, virus y enfermedades respiratorias, gastrointestinales y de la piel por el contacto con aguas servidas”, remarcó.
A este panorama se suma otro dato que profundiza la emergencia: en unas diez manzanas del barrio Los Pinos Oeste todavía no existe red de agua potable. Para el dirigente, esta carencia deja al descubierto una vulneración sistemática de derechos básicos. “Cloacas y agua potable no son un lujo, son condiciones mínimas de dignidad y salud pública”, enfatizó.
En ese marco, Rengifo reclamó una intervención urgente de las autoridades competentes para destrabar la obra y avanzar con soluciones concretas. “Después de más de una década de promesas incumplidas, los vecinos merecen respuestas”, afirmó. Y concluyó con una advertencia que resume el malestar de la comunidad: “No hay más margen para la desidia”.

