Un fallo del Tribunal Oral Criminal N°2 de La Plata volvió a poner en el centro del debate judicial la violencia extrema contra las personas trans. Por unanimidad, los jueces condenaron a prisión perpetua a Daniel Sibestrelli por el asesinato de Nicol Ruiz, ocurrido en 2022, y consideraron probado que el ataque estuvo atravesado por odio a la identidad de género.
La sentencia reconoció el crimen como un homicidio doblemente agravado, tanto por violencia de género como por discriminación hacia una persona LGTBI. En su resolución, el tribunal aplicó estándares internacionales de derechos humanos y sostuvo que este tipo de hechos exceden el plano individual y responden a una matriz estructural de exclusión y violencia.
El caso llegó a juicio tras cuatro audiencias en las que declararon familiares, testigos presenciales y personas del entorno de la víctima. Varios de ellos relataron episodios previos de insultos, amenazas y conductas agresivas del acusado hacia Nicol, a quien hostigaba de manera reiterada por su identidad de género.
Luego de la agresión, Sibestrelli trasladó a la víctima en su moto y más tarde al hospital San Martín, donde intentó presentar el hecho como un accidente. Sin embargo, el cuadro clínico evidenció un traumatismo severo y un derrame interno. Nicol permaneció internada tres días en terapia intensiva y murió el 26 de septiembre.
EL TRAVESTICIDIO
El crimen se produjo la noche del 23 de septiembre de 2022 en una vivienda de la localidad platense de Los Hornos. Nicol acudió al lugar al escuchar los gritos de auxilio de su hermana Oriana y, al intentar frenar una golpiza, fue atacada con un objeto contundente que le provocó lesiones gravísimas.
En los fundamentos del fallo, la presidenta del tribunal sostuvo que la violencia basada en el prejuicio hacia identidades de género no normativas busca disciplinar y excluir a un colectivo entero, y remarcó la obligación del Estado de sancionar este tipo de crímenes con perspectiva de género.

Nicol Ruiz era reconocida en su barrio por su trabajo comunitario y su compromiso social. Sostenía un comedor, organizaba colectas solidarias y acompañaba a personas en situación de vulnerabilidad, un rol que la convirtió en una referente de la comunidad trans de La Plata.
La condena a prisión perpetua fue recibida con alivio y emoción por familiares, amigos y organizaciones sociales que acompañaron el proceso judicial desde el inicio. Para quienes impulsaron el reclamo de justicia, el fallo marca un precedente clave en el reconocimiento de los crímenes de odio por identidad de género.

