Facundo Lafit es Doctor en Historia por la Universidad Nacional de La Plata y autor del libro “Viento de libertad, el liberalismo hispánico y la cultura política en el proceso revolucionario rioplatense”. ¿Qué pensaría Belgrano de su patria hoy?. Memoria, secretos y el carácter de un padre de la patria que además de la Bandera y convertirse en un líder militar, fue tan importante en nuestro proceso de independencia que ahora se sabe que él mismo “iba a arrojar por el balcón del Cabildo” al virrey y proponía la idea de un Rey Inca, de una monarquía inca.
A.A: Facundo Lafit es profesor, es doctor en historia de la Universidad Nacional de La Plata y vamos a hablar de historia. Es importante repasar la historia argentina, la historia de la provincia de Buenos Aires para entender el presente, Facundo. Gracias por venir.
F.L: Bueno, gracias a ustedes por la invitación.
A.A: Nos acercamos ahora a dos fechas importantes en el mes de junio, ¿no? El 20 de junio, bueno, después el 9 de julio. Arranquemos un poquito por el repaso de la historia para los que nos están escuchando en este momento. Esta nota sale no solo por Infocielo Play y también por la Cielo. Digo, a muchos que nos viene bien repasar qué pasó en aquel momento y para los más chiquitos, por ejemplo, ¿o no? Bien.
F.L: El 20 de junio es una fecha al igual que 9 de julio muy escolar, eh siempre primaria y secundaria se conmemora y la podemos relacionar obviamente a través de la figura de Manuel Belgrano, el 20 de junio en la conmemoración del del fallecimiento de Belgrano, uno de los grandes próceres de nuestra historia y también activo partícipe de lo que fue el Congreso de Tucumán el 9 de julio cuando se declara la independencia, ahí hay un vínculo entre esas dos fechas tan importantes.
Podemos hablar un poquito de Belgrano y vincularlo un poco de esa manera también con el que siempre es importante no pensar la historia solamente como algo que pasó, sino tratar de traerla ahora… Belgrano además de su rol como el creador de la bandera, que quizás es por la primera referencia que tenemos de él, fue realmente uno de los nuestros grandes intelectuales, uno de los primeros que pensó a nuestra nación. Ahí hay un historiador Tulio Halperín Donghi y que dice desde cuándo tenemos nación. Y dice, desde que la empezamos a pensar, desde que un grupo la empezó a pensar, la empezó a soñar.
Bueno, uno de las que la soñó muy tempranamente fue Manuel Belgrano que se va a estudiar a España de joven y estando en España se fue a estudiar derecho a la Universidad de Salamanca y ahí empieza a tomar en contacto con las ideas que estaban circulando en Europa que tenían que ver con la Revolución Francesa por un lado, las ideas de libertad, de igualdad pero también con las nuevas teorías sobre economía y cosas que él lo van a apasionar, él más, él en su autografía dice, “Yo fui a estudiar derecho, pero la realidad es lo que más me apasionó” y lo que terminé leyendo más por fuera de la academia fue sobre economía política, que era como la nueva disciplina de moda en esa época.
Y se él vuelve de Europa, vuelve a fines del siglo XVIII al Río de la Plata, muy ilusionado, muy entusiasmado de poder aplicar mucha de esas de esas ideas que había conocido en Europa.
Entre ellas, por ejemplo, la idea del desarrollo de la economía, el desarrollo la posibilidad de que el río de la Plata deje de tener ese lugar tan marginal y empieza a aplicar esas nuevas teorías económicas que tenían que haber por un lado las fisiocráticas con el desarrollo de la agricultura.
Y por el otro lado también las ideas de desarrollo industrial. Es uno de los primeros que plantea ya, bueno, le van a ofrecer al poco tiempo a llegar a la secretaría del consulado de del Río de la Plata en Buenos Aires y desde esa secretaría va a tratar de impulsar reformas y medidas y políticas que tengan que ver con el desarrollo de la región a partir del fomento de la agricultura cuando solamente se descansaba en la ganadería como como la actividad principal.
Él dice, “Bueno, la ganadería utiliza poca mano de obra, poco trabajo, la agricultura es mucho más intensiva”, va a permitir mayor desarrollo y además también la industria y para eso algo relacionado fundamentalmente con la posibilidad del desarrollo industrial es la educación.
Así que también va a ser un impulsor muy importante de la instrucción técnica, por ejemplo, en la escuela de dibujo, la escuela naval, o sea, va a fomentar eh la matemática, la instrucción técnica como para poder ir formando ciudadanos que tengan la capacidad de aplicar esos conocimientos también en pos del desarrollo de que lo que luego va a ser el país.
Ya tenemos en Belgrano una figura muy íntegra en el sentido de un pensador, que luego además va a tener que asumir también tareas militares cuando la revolución eh comienza, en realidad previamente ya en las invasiones inglesas él va a tener una participación en la defensa de lo que es la ciudad ante la invasión inglesa, va a ser de los pocos funcionarios que no va a aceptar la ocupación y no va no va a dar ningún juramento de fidelidad al rey inglés…
A.A: Con el costo que ellos llevaban en ese momento, ¿qué le podía pasar?
F.L: Y en general todos los durante la ocupación todos los funcionarios y las autoridades que juraron Fidel lograron mantener su cargo Manuel Begrano no solo no prestó ese juramento sino sé que se tuvo que casi autoexiliarse durante un tiempo hasta que bueno luego se recupera la ciudad y él vuelve. Y va a ser uno de los protagonistas ya en el en los intensos días del mes de mayo de 1810 ante la llegada de las noticias de lo que pasaba en España, es también uno de los más activos a la hora de llevar adelante el movimiento del desplazamiento del virrey.
Belgrano, no solo eso, en los años anteriores, cuando se conoce la situación que vive España ocupada por Napoleón, es también de los que a partir de ciertas intrigas y de conspiraciones busca encontrar alguna alternativa o salida a esa crisis que le diera mayor autonomía al Río de la Plata y ahí, por ejemplo, va a ser de los que se carteó con la infanta Carlota Joaquina, que era la hermana de Fernando VII que había tenido que viajar junto al rey a Río de Janeiro, porque Napoleón también invade Portugal y junto a otros patriotas rioplatenses y como Vieytes, va a promover la posibilidad de una regencia de la infanta.
Pero también condicionando a la a la infanta, su apoyo es condicionado también porque la infanta abra el juego localmente para que a partir de unas Cortes americanas los habitantes de del Nuevo Mundo, los habitantes de América tengan la posibilidad de empezar a tener un poco la rienda de la situación, dejar de tener ese lugar tan subordinado en lo que era el Imperio español.
A.A: ¿Qué pensás? Es una pregunta medio difícil… Pero vos venís estudiando todo esto, sos especialista en esto. ¿Qué pensás que diría Manuel Belgrano en el Manuel Belgrano en aquel momento si viera la Argentina hoy?
F.L: Yo creo que se sentiría muy frustrado ya que estamos, a propósito del 20 de junio, el día de su muerte. Ya en este momento la realidad era que lo que él había soñado y por lo que había entregado tanto esfuerzo eh ya empezaba a perfilarse que no estaba no se estaban concretando esos sueños, esos anhelos. Justo el 20 de junio de 1820 en Buenos Aires se vivió una crisis fenomenal también porque había caído el directorio, había caído el Congreso de las provincias unidas y ya se entraba en un derrotero de eh de inestabilidad eh de incapacidad de poder ponerse de acuerdo.
Bueno, si viera lo que en la situación que nos encontramos hoy, que efectivamente somos un país en la formalidad independiente, independiente, la realidad es que ese esos sueños de desarrollo de pensar un país con la capacidad de sustentarse autónomamente por un desarrollo industrial, por un desarrollo de la educación, viendo la situación hoy de sometimiento en general que en la que vive nuestro país ante las potencias centrales, ante los organismos de crédito internacional y yo creo que no estaría no estaría muy conforme con esa realidad, porque más allá de que ellos pelearon por la por la liberación del imperio español, de la dominación española El Congreso del Tucumán, el 9 de julio, entre la declaración dice la independencia de España y de cualquier otra dominación extranjera.
O sea, ese Congreso dictaminó eso de lo que Belgrano fue parte. Y la realidad es que hoy nuestro país está bastante lejos de poder pensarse de manera soberana, digamos, en ese sentido.
A.A: Pero vos decías ahí también que incluso él vio que el país entraba en un sistema o en una inestabilidad antes de morir. Es como un loop permanente en el que vivimos en Argentina…
F.L: Sí, justamente el Congreso de Tucumán había declarado la independencia, pero todavía tenía la tarea de ver de qué forma se iban a organizar esas provincias. Pensemos que el Congreso Tucumán no participó ya ese 9 de julio, el día que se declara la independencia. Hay una gran parte de lo que hoy es Argentina de que no participa porque es formaba lo que se llamaba la Liga de los Pueblos Libres o la Unión de los Pueblos Libres comandada por encabezada por Artigas que incluía además de la banda oriental, lo que soy Uruguay, a Santa Fe, a Corrientes, Santa Fe, Río, esos no envían diputados porque no están de acuerdo con esa lógica más centralista que viene de parte de Buenos Aires.
Belgrano, que obviamente presionaba al igual que San Martín, al igual que Güemes, con la necesidad de la declaración, porque decían, “No podemos seguir sosteniendo una guerra si no nos manifestamos independientes” también pensaban a ver cuál era la mejor manera de organizarnos.
Ahí es interesante el rol de Belgrano y digo para para pensar unir estas dos fechas, porque Belgrano algo que no es tan conocido o por lo menos en la en las escuelas no se nos enseña, o si se nos enseña se nos plantea como si fuera una cuestión medio excéntrica, propone en ese congreso la idea de un rey inca, de una monarquía inca.
Él va a entender de qué quizás todavía los americanos no estaban somos preparados para las formas republicanas por nuestra corta existencia y esta cuestión de todavía falta de instrucción en ciertas normas ciudadanas eh y además por tardar el acecho de no solo las pretensiones de reconquista española, sino ya Inglaterra se mostraba interesado, la misma situación que vivía Europa luego de la caída de Napoleón hacía entender de que no eran quizás los mejores tiempos para la las ideas para las ideas más democráticas, entonces dice, la forma monárquica monárquica es capaz la que nos puede dar la una unidad, pero no cualquier monarquía y entonces ahí él plantea de que es necesario un descendiente de la casa de los incas, que la capital no tendría que estar más en la Ciudad Puerto en Buenos Aires, sino en el Cusco, en la antigua capital Incaica.
Y esto que a veces, primero, muchas veces ni se cuenta; y si se lo cuenta, se lo cuenta como, bueno, algo, una ocurrencia media extravagante de parte de verano, en realidad tuvo mucha aceptación por gran parte de la diputación de este congreso, sobre todo de las provincias norteñas, donde la población era mayoritariamente indígena o descendiente en parte indígena, varios diputados apoyaron esa esa propuesta, el propio San Martín y el propio Güemes, que estaba San Martín al como gobernador de Cuyo, preparando del ejército de los Andes, Güemes que era el baluarte de la resistencia en el norte contra la invasión española, se manifestaron con un con actos donde con formación de su tropa apoyando esa medida, pero bueno, sobre todo desde Buenos Aires se veía obviamente con muy malos ojos por una cuestión de idiosincrasia.
A.A: Sí, que se perdía el ser el centro de todo.
F.L: Se perdía ser el centro, también había una con una concepción de inferioridad para con los indígenas, entonces hubo también declaraciones en el propio congreso o en cartas de alguno de los diputados involucrados, hablando cómo puede ser que nos gobierne un representante de la casta color chocolate, que lo vamos a tener que ir a buscar tirado al lado del del del trono borracho, bueno, consideraciones que hablaban también del pensamiento de la época, que lamentablemente hoy esas esas valoraciones discriminatorias aún continúan…
A.A: Hasta incluso las mismas palabras.
F.L: Las mismas palabras, sí. Pero bueno, Belgrano, al igual que Mariano Moreno, al igual que Casteli, o sea, varios de nuestros grandes hombres de la revolución tenían una concepción más igualitaria en ese sentido y concebían de que los indios, los pueblos indígenas tenían los mismos derechos eh que el resto de los habitantes americanos y por eso entendían qué esa dinastía tenía toda la legitimidad, más que traer un príncipe europeo como también se le ocurrió, por ejemplo, a Rivadavia como como una alternativa.
A.A: Belgrano es uno de tus próceres preferidos, viste que Felipe Pigna decía cómo aparece la figura de Manuel Belgrano y dice, bueno, es y tengo que elegir uno, él eligió Belgrano…
F.L: Sí, es uno de mis preferidos, seguramente. Tengo otros también, Mariano Moreno. Mi investigación doctoral los tiene a ambos a también podemos sumar a Monteagudo como protagonistas porque yo estudié la los vínculos que había entre eh en el plano de las ideas, la dimensión de los discursos y los lenguajes políticos entre España y el Río de la Plata, como era todo un mismo, digamos, universo de en el plano del pensamiento, como las cosas que se estaban discutiendo en España también de alguna manera se discutían acá, como había un cierto ida y vuelta en el plano de las ideas y Belgrano como Moreno, como como Monteagudo van a hacer de alguna manera esos nexos, traductores de estas ideas revolucionarias que circulaban por Europa, que circulaban fuertemente también en la península y que ellos a veces se nos presentaban como que solamente copiaron o trajeron esas ideas de Europa, en realidad fueron adaptadores, o sea, asimilaron varias de esas cuestiones, pero también adaptándolas a nosotros.
Adaptándola a la realidad americana, a nuestra idiosincrasia, a buscarle la manera, por eso te decía, Belgrano decía, “Bueno, podía tener simpatías como él manifestó cuando vivió en Europa por las ideas de la Revolución Francesa.” Pero decía, “Bueno, quizás no es el momento todavía”. San Martín lo mismo. Íntimamente, seguramente eran más partidarios de las ideas más democráticas republicanas, pero también entendían de que el momento, la situación y las condiciones en América quizás respondían más a la posibilidad de una monarquía, una monarquía constitucional, no una monarquía absolutista pero que diera cuenta un poco más de la de la situación americana y de la idiosincrasia de la población aquí.
A.A: Hay frases de Belgrano que te gusten ¿viste que llega el 9 de julio al 20 de junio y muchos empiezan a postear frases que algunas ni siquiera son de esos próceres. ¿Algo que te haya llamado la atención sobre eso en el último tiempo?
F.L: Hay una que no es muy conocida, que me parece simpática porque también un poco de humaniza eh la historia en general, la historia oficial los ha presentado como a estos hombres como con cierta pureza y formalidad que a veces no terminamos de completar un poco el cuadro de lo de lo que realmente eran y pensaban.
Bueno, hace poco repasando algunos documentos y crónicas de lo que fue los días de mayo, Belgrano se cuenta que dijo cuando el virrey Cisneros estaba obstinado en permanecer en el cargo de que él mismo iba a ir y lo iba a arrojar por el balcón del Cabildo. También tenían su temperamento. A Belgrano muchas veces se lo presenta como quizás al más modosito de los revolucionarios. Tenía el temperamento que lo llevó a ser una persona, como decía, muy vinculada a las letras, al estudio, a la formación y en determinado momento ponerse al frente de uno de los primeros ejércitos que el gobierno patrio constituyó, que es la expedición al Paraguay.
Luego hacerse tener que hacerse cargo del ejército del norte, medio como castigo lo mandó Rivadavia al primer triunvirato por haber creado la bandera, cosa que el gobierno de Buenos Aires no estaba de acuerdo y fue medio una decisión de Belgrano que entendía que era que no se podía seguir sin un estado mandarte.
A.A: Pero iban y se ponían al frente del ejército, no es que se quedaban desde el escritorio…
F.L: No, no, y muy en ese sentido de grano muy autodidacta y demostrando obviamente no había tenido una formación militar como la de San Martín, entonces obviamente cometió errores y hubo y hubo algunas batallas donde esa falta de formación e impericia, pero también hubo otras donde demostró, a pesar de no haber tenido esa formación, una capacidad como fue el primero el gran hecho del éxodo jujeño. Haber logrado replegar con toda la tropa y después las grandes victorias, las dos primeras grandes victorias de los de los ejércitos patrios que fue la batalla de Tucumán y la de Salta, que pusieron un freno a lo que se veía que se venía que era la reconquista por parte de los realistas, cosa que sucedió en toda América menos en el Río de la Plata, el único territorio que nunca volvió a caer del todo en manos españolas. En eso Belgrano tuvo un rol protagonista también.
A.A: Te voy a traer un poquito más para acá. Lo más básico te voy a preguntar, pero digo, eh siempre hay que recordarlo, ¿por qué es importante aprender de la historia? ¿Qué estás viendo ahora que notás que se repite todo el tiempo porque no aprendimos nada o porque no sabemos? Porque no sabemos de la historia y se repiten situaciones que parecen como nuevas, pero no son nuevas.
F.L: Yo creo que es fundamental y en eso sí la historia, el estudio de la historia, revisar la historia tiene un rol muy importante. Entender, primero, si pensamos en estos años, la primera década revolucionaria, bueno, que de alguna manera son los mitos fundantes en nuestra nación, Mayo, la declaración de la independencia, la creación de la bandera… eso que hablaba hoy de qué sueños de qué nación había en esos hombres, en esas mujeres, porque más allá de quizás no tener en las mujeres un rol protagónico en el sentido porque obviamente tenían vedada cierta participación Sí pública política, cumplieron roles muy muy importantes.
¿Qué soñaban y qué sueños los llevaron también a arriesgar la vida que a que muchos de ellos dieran gran parte de su sacrificio en pos de esos sueños?
Y la verdad al ver hoy que la clase política, clase gobernante prioriza los intereses personales o intereses del grupo minoritarios que siempre han tenido una condición muy por encima del de la población, hace que ese contraste nos haga pensar en que en que era posible otro destino del que del que tenemos.
Después, obviamente en el sueño de San Martín, de Belgrano, no estaban pensando en una patria chica como la que termina finalmente construyéndose. El horizonte que tenían, la identidad además que tenían no era todavía la de argentinos, sino que era la de los de americanos.
En ese sentido, hoy que sigamos viendo más a Europa y tratemos de llevarnos mejor con o con Norteamérica o caer en caerles en gracia a los europeos, y no estar pensando en la región, me parece que ahí hay otro contraste muy grande que, si uno ve en todos los primeros proyectos de nuestros libertadores y bien entrado el siglo XIX, siempre se estaba pensando en que el horizonte era el americano, la única posibilidad de ser soberano, de ser independiente era pensarse en conjunto. Ahí está el proyecto de Bolívar, el propio San Martín también pensaba en una en una gran confederación americana.
A.A: Algo incluso más extenso que el Mercosur, podríamos llegar a decir…
F.L: Sí, porque se entendía de que el pasado en común, las tradiciones en común, la lengua, la religión, o sea, había muchas muchos elementos que podían llevar a pensarnos de en una gran nación americana que obviamente las distancias y otras y otras situaciones podían llevar a que sea complejo una articulación política a todo eso, entonces quizás se pensaba como una idea más de federación de repúblicas, de naciones, pero siempre se pensaba en la necesidad de esa unidad y de ese horizonte en común.
A.A: ¿Vos la región cómo la estás viendo ahora? Por ejemplo, en los últimos días hubo un atentado al vicepresidente me parece de Colombia, la situación en Venezuela, un Lula da Silva, la situación política y judicial de Cristina, pero se habla mucho hecho de lo que pasa con los líderes en el resto de la región cuando se candidatean y tienen alguna causa, por ejemplo, Lula da Silva, ¿no?
F.L: En principio, obviamente, entiendo que la situación en nuestro continente es muy complicada. No es necesario irse tan atrás como recién eh para pensar en proyectos de unidad regional y gobiernos de un signo que podemos denominar progresista, latinoamericanista o de signo popular… 20 años atrás estábamos viendo un avance de gobiernos que volvían a poner en sobre la mesa la discusión sobre la soberanía de los recursos, sobre la democratización de la política, sobre la distribución de la riqueza, sobre la autonomía o la autodeterminación para pensar la política internacional, para pensar la gestión de los recursos.
Obviamente figuras que todavía hoy siguen siendo protagonistas de la política. Tenían un lugar, encabezaban en varios casos los planteles de gobierno de los países latinoamericanos, el propio Lula, Cristina, Néstor y Cristina en su momento, la Venezuela de Chávez, la Bolivia de Evo.
Hoy la realidad, más allá del triunfo de Lula en Brasil que significó una bocanada un poco de aire ante una situación de retroceso, digamos, de esas ideas.
La realidad es que hoy el contexto es muy crítico, tenemos además en Norteamérica un gobierno que vuelve a poner los ojos en América en una disputa a nivel de del de del control de del comercio con China y entonces América Latina vuelve a ser en ese sentido un territorio de disputa y nosotros en Argentina con un gobierno muy firmemente alineado eh con el imperialismo norteamericano, relegando día tras día nuevos niveles de soberanía, así que es muy preocupante…
A.A: ¿Es preocupante? ¿Qué nivel de preocupación manejar, digamos? Porque a veces uno se hasta se asusta de algunas cuestiones, pero es para asustarse…
F.L: Lo que venimos cediendo en este último tiempo en función del control de nuestra de nuestra economía, el proceso de extranjerización, el nuevo endeudamiento, los gestos en más en el plano de la política internacional, los alineamientos, son obviamente muy preocupantes. Pero en ese sentido siempre resguardo la esperanza, el optimismo mismo en la capacidad que ha tenido también nuestro pueblo, el pueblo argentino, en cierto momento ponerles límite a esas situaciones y poder sostenernos y en algún momento poder volver a ser capaces de articular un proyecto diferente que se desalinee de esa política y que vuelva a pensarse más para dentro, más para, como decíamos hace un rato, para para el resto del continente. Pero bueno, hoy la verdad es que las señales no son para nada positivas, lo mismo en relación con la cuestión de Malvinas. Hemos retrocedido varios escalones en esas en esas reivindicaciones soberanas y cada paso que retrocede lamentablemente cuesta.
A.A: El contexto internacional es diferente, ¿no? El contexto mundial, digo. Ahora eh, todo va variando y la interacción de Argentina en el mundo ¿cómo la estás viendo?
F.L: Y es un momento de que los analistas internacionales hablan de un periodo de transición de del poder a nivel mundial, donde Estados Unidos ya hace varios años, podemos hasta pensar en décadas, ha dejado de ser ese control tan hegemónico la irrupción de China, la economía India, la Rusia de Putin, lo ponen en entredicho claramente en algunos aspectos, en aspectos económicos ya han superado la economía norteamericana. China hoy ha superado en términos económicos a Norteamérica, pero también empieza a ser cuestionado lo que era la en el último bastión del imperio norteamericano que era su capacidad de sostenerse a partir del poderío militar. Los conflictos que en el orden global eh también se ve se ve cuestionado eso. Y ahí nuestro país eh ante estas nuevos emergentes se alinea, yo creo que, de manera muy equivocada a Estados Unidos, a Israel, países que en ese en el nuevo concierto político mundial están en una situación son cada vez de mayor cuestionamiento de su legitimidad de ese de esa dominación que tenían hasta hace poco.
A.A: ¿Tenés alguna opinión del nuevo papa?
F.L: A partir de su nombramiento y que se empezaron a conocer de dónde venía, la verdad que a mí me generó expectativas. Obviamente uno tiene que ser cauteloso y ver cómo se van dando las cosas y qué acciones va tomando, pero ya que eh de alguna manera haya sido promovido y Francisco lo haya apuntalado en su momento, en principio es para para nos permite tener algo de esperanza que pueda hacer en cierta medida una continuidad de lo que ha sido realmente un que también fue una sorpresa en su momento lo de Francisco no creo que nadie tenía eh o muy pocos las expectativas para de lo renovador de hasta en alguna medida lo revolucionario que implicó el papado de Bergoglio, si el nuevo Papa tiene algo de eso y se presenta como en cierta línea de continuidad, la verdad que viene bien y va a ser como lo fue en su medida el papado de Francisco por lo menos un contrapeso con toda la carga simbólica.
A.A: Contanos de tu libro “Viento de libertad, el liberalismo hispánico y la cultura política en el proceso revolucionario rioplatense” ¿Por qué escribiste esto?
F.L: El libro es el producto de mi tesis doctoral, o sea, es una adaptación de la tesis que fue editado por el Instituto Cultural de la provincia de Buenos Aires, por el archivo histórico de la provincia de Buenos Aires y por la Facultad de Humanidades de la UNLP.
Yo empecé esa esa investigación allá por el hoy hablábamos de esas épocas de los bicentenarios, el bicentenario en 2010 que se vivía, bueno, ese día justo estuvieron varios de estos presidentes que nombrábamos, Lula, Evo, Chávez.
Esa esa fecha llevaron a algo alguna curiosidad que yo ya tenía, un interés por ese período a un poco intensificarlo y me decidí por estudiar ese periodo que es el fines de la colonia y principio los primeros años independientes y ver el vínculo que existía entre lo que se estaba discutiendo en la Península que estaban también en su propio proceso revolucionario resistiendo la ocupación napoleónica, pero tratando de también que esa esa guerra contra la invasión se transformara en una revolución también en el orden de lo político, terminar con los privilegios de la nobleza, del clero.
Ver qué correlato, qué relaciones, qué vínculos había en ese proceso con en el Río de la Plata. Siempre se decía que nosotros, nuestros revolucionarios que hoy lo charlábamos al principio de la nota, se habían inspirado en los franceses o en los ingleses, bueno. A mí viendo las fuentes, documentos, notaba que en realidad más que estar leyendo a esos autores de esa de esas naciones, nuestros revolucionarios tomaban mucho en cuenta lo que se escribía en nuestro propio idioma y lo que pasaba en España, obviamente por una cuestión de cercanía en términos de lo parecido que era el proceso de un lado y otro.
Me embarqué en esa investigación y después, luego de presentar la tesis y defender la tesis, tuve el ofrecimiento de poderla transformar en un libro.
Ahora mis investigaciones donde me mantengo en el terreno de los lenguajes, de los conceptos, del de las ideas, pero más vinculándola también con la movilización de los sectores populares.
Hoy hablamos de Artigas, un poco ver cómo es también esa la relación entre el lenguaje político, el discurso político y el accionar de los sectores populares que muchas veces en esa época al al al ser en su gran mayoría analfabetos, no tienen ese lugar que que tienen los sectores letrados, las élites, podemos ver que también qué tipo de de revolución estaban pensando, qué tipo de naciones estaban por las que estaban peleando, que en definitiva son los que le pusieron el cuerpo a ese proceso.
A.A: Una idea, un mensaje para las próximas fechas patrias…
F.L: Me parece que lo que lo que decíamos que no podemos tener una conmemoración muchas veces como como nos tiene acostumbrado este gobierno o el gobierno de Macri en su momento, despojada de toda esa significancia política que tanto este caso de Belgrano por el 20 de junio o los diputados que firmaron el acta de la independencia sostenidos además por San Martín, por Güemes impulsando esa declaración; querían una Argentina, una América soberana económicamente independiente, políticamente libre, así que son fechas que no pueden solo representarse en un cuadrito escolar, sino que hay que profundizar en esos sentidos y en esas significaciones políticas que hoy todavía son tareas para nuestro pueblo, para como desafío también a nuestra dirigencia de volver a inspirarse en esos valores de tener la audacia que tuvieron esos protagonistas, como decía, de dejar muchas veces su vida, su riqueza por una causa.
A.A: Eso lo veo más difícil incluso, ¿no? Sí. Eso lo veo más difícil de todos los sectores de todos los sectores. Son los que más cobran, los diputados, los senadores, los expresidentes, expresidentes, todos cobran un montón. ninguno dejó un lado…
F.L: Por eso hay que volver a eso, a las fuentes y ver que para ser patria hay que hacer lo que uno dice, básicamente, hay que ser consecuente con lo que uno dice y poner por delante esos intereses más que los personales.
Belgrano murió en la pobreza después de una vida dedicada a la revolución. Entregó su todo su sueldo y sus propiedades en lo que fue la causa. Bueno, ahí hay que hay que ver un poco ese ejemplo, pero no es solo una cuestión de autoridad, es también una cuestión de valentía, de decisión política, de romper un poco los moldes de no dejarse llevar tanto por lo establecido, por lo políticamente correcto. Hoy nos gobierna una persona que, si hay algo que por lo que se, creo yo, logró destacar y por lo que sigue teniendo cierta legitimidad en grandes partes de nuestra población, es porque por ser irreverente, por romper un poco los moldes. Bueno, el problema es que esa irreverencia acumula en función de un proyecto que lamentablemente posterga a las mayorías. Del lado de los que entienden la necesidad de una salida democrática, con distribución de la riqueza, también es necesario ser un poco más irreverentes, ser un poco más audaces a la hora de la política también.
A.A: Facundo, muchas gracias.

