Ricardo Zielinski debutó ayer en Estudiantes y lo hizo con el pie derecho, logrando un triunfazo agónico frente a River por 2-1. Para el flamante DT Albirrojo fue un nuevo golpe ante el Millonario, un rival que a lo largo de su carrera como entrenador le ha sentado muy bien.
Claro que desde los números su mano a mano frente a River es parejo, e incluso presenta una leve ventaja para la Banda: el Ruso lo enfrentó 17 veces del otro lado de la línea de cal, con 6 partidos ganados y 7 perdidos, además 4 empates en los enfrentamientos restantes.
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Sin embargo la historia de Zielinski como verdugo del equipo de Núñez tiene que ver con la importancia de algunos de los resultados que supo lograr: con Belgrano lo mandó a la B, y luego con Atlético Tucumán lo eliminó de una copa y lo privó de un campeonato.
En 2011 River peleó abajo y no pudo zafar de la Promoción. Allí se enfrentó ante el Pirata, que se impuso 2-0 en Córdoba y luego aguantó todos los intentos de su rival en la vuelta. Con un empate 1-1 aquel equipo del Ruso lo condenó al descenso por primera vez en su historia.
Curiosamente cuando consiguió regresar a Primera en 2012 el sorteo deparó que su primer partido luego del ascenso fuese contra Belgrano en el Monumental. Allí el equipo de Zielinski, que finalizaría ese torneo en el 3° lugar, se impuso por 2-1 y volvió a festejar.
Ya en Atlético en 2019 lo eliminó en Cuartos de Final de la Copa Superliga por gol visitante. En esa serie ganó 3-0 en Tucumán, un resultado que hasta ayer era la última derrota visitante de River en torneos de AFA. Con Estudiantes volvió a ganarle y le quitó un invicto de 17 partidos.
También en el Decano fue protagonista, en marzo del año pasado, de un empate que para su rival fue como una derrota: en la última fecha de la Superliga 2019/20 igualaron 1-1, y como Boca derrotó a Gimnasia, le quitó el título de las manos en la última fecha.
El triunfo de anoche con Estudiantes no tuvo un descenso ni un título en juego, pero sí tuvo el carácter emotivo de tratarse de su primera vez en el club, y la épica de haber jugado medio partido con un hombre menos. Así consiguió darlo vuelta y se llevó tres puntos de oro.

