Si algo le faltaba a la gran exhibición de Franco Colapinto en Buenos Aires fue la forma en la que terminó con el show: a pura donas (cuando el auto gira sobre sí mismo) y forzando el motor a más no poder, en un ruido que sacudió todo Palermo. Tanto fue así, que el auto empezó a prenderse fuego y tuvieron que venir los mecánicos a apagar ese pequeño incendio.
“Me habían pedido que cuidara el coche, pero bueno, en el final me pasé un poco y se prendió fuego, jaja”, se lo tomó a broma Franco, feliz por ese final en el que le sumó show al show, mientras la gente deliraba por él.
Como fuera, fue una jornada inolvidable para el argentino por las calles de Palermo, que tuvo una asistencia superior al medio millón de personas, y que fue una verdadera fiesta la Fórmula 1 en Buenos Aires. Sin otros autos, sin grilla de partida, sin bandera cuadros, pero con el único piloto que la gente quería ver y disfrutar.
Luego de la exhibición, que tuvo de todo, Franco fue al trote saludando a la gente en lo que fue una verdadera locura. “Esto demuestra cómo los argentinos vivimos la Fórmula 1 y por qué merecemos tener un Gran Premio en nuestro país”, fue el otro sueño de Franco, que a esta altura, no parece tan lejano. ¿Se dará?

