El tipo sabe lo que es marcar goles importantes en los Clásicos. Vaya que lo ha demostrado, Tiago Palacios, 25 abriles, calidad inapelable. Autor del 2-0 con el que Estudiantes refrendó su superioridad ante Gimnasia en UNO con una definición top, repitiendo en la red en el derbi como lo había hecho hace poco menos de un año en el Zerillo para abrir una semifinal que estaba muy (muy) cerrada.
Lo hizo otra vez, Palacios. Esta vez, para cerrar un ataque directo. Un pase nuevamente preciso de Gastón Benedetti para buscar a Adolfo Gaich, que se había volcado a la izquierda en rol de pivote. Función que cumplió perfectamente: supo filtrar el pase a espaldas del central para ubicar a Palacios, que ya estaba avanzando para recibir, entrar al área, tomarse su tiempo y definir con calidad ante la mirada de Nelson Insfrán.
Impecable lo de Tiago, nacido en Laferrere, criado en Platense, figura incipiente fichada por City Torque que repatrió EDLP. Decisión saludable en goles y conducción para el Pincha. Sólo este año ha participado en 12 goles en 25 presentaciones, con ocho gritos propios y otras cuatro asistencias. Explosión en un club en el que lleva 115 encuentros y la mitad de sus festejos (23). Dos de ellos, en los Clásicos.
Porque el año pasado, en una temporada que tuvo a Gimnasia y a Estudiantes como protagonistas de la fase final del campeonato, Palacios había marcado el 1-0 apareciendo en rol de número 9 luego de un centro preciso y precioso de Edwuin Cetré, quien había desbordado y asistido a su compañero para forjar una sociedad que ya había dado réditos en otras instancias. Esta vez, fue Gaich el que lo encontró al #10. Que salió aplaudido. Y con razón.

