Primero fue el propio presidente de Estudiantes, Juan Sebastián Verón quien expresó su deseo de que Eduardo Domínguez sea el deté del equipo en la próxima temporada. Lo hizo cuando visitó los estudios de La Cielo y repitió en el césped en Santiago del Estero y San Nicolás, donde celebró con el propio entrenador un cierre de año impensado dos meses atrás.
Después fue el propio Domínguez, quien, ante una Plaza Moreno repleta de hinchas, anunció sus deseos de continuidad. “Depende de Marcos”, tiró, dejando en claro que negociaría con el secretario técnico y persona más cercana a él en su gestión.
Hoy, a una semana del bicampeonato, la negociación brilla por su hermetismo. Se filtran pequeños datos, pero nadie, ni del lado de Domínguez ni desde el club, se atreven a certificar que el acuerdo es inminente.
Repasos, autocríticas, pedidos y más…
Hace algunos días contamos en este medio que Domínguez quiere firmar un contrato de dos años de duración. En ese sentido el técnico de Estudiantes desea un contrato por dos años para continuar con un proyecto pensado a largo plazo, además de una cláusula especial en caso de que desde el club quieran interrumpir su vínculo, como sucedió promediando esta temporada.
El Barba quiere que se le respete el proceso, algo que en cierto modo da cuenta del compromiso que tiene hoy con el club. Para prevenir una situación similar, desea una cláusula por la cual el club tenga que resarcirlo económicamente en caso de querer finalizar el vínculo de manera anticipada.

La cláusula, según pudo averiguar este medio, Estudiantes la quiere para las dos partes. Pero hay más por conversar. La política de refuerzos no será obra solamente del CT, que tuvo libertad absoluta hace un año. Esta vez habrá un seguimiento mucho más pormenorizado por parte del club, con la llegada de personas a la mesa de decisiones y un mercado más parecido al de junio que al de enero.
Más allá de los objetivos macro de cada club, hay mucho por hablar acerca del año que pasó. La autocrítica deberá estar presente de un lado y del otro. Y los episodios que corrieron el eje pacifista que caracteriza al club también.
“El hermetismo que se maneja denota una negociación que no es fácil”, expresó una fuente consultada. No es ninguna novedad. Domínguez dijo alguna vez: “No será fácil mi renovación”. Fue después de ganar su primer título. Imagínense ahora, con cuatro más en el lomo y luego de un año que fue brillantes durante apenas la tercera parte del mismo…

