Si alguien marcó una época en la Selección fue José Pekerman, el hombre que debutó en Argentinos Juniors como jugador y solo uso esa camiseta durante su paso como profesional dentro del verde césped. Ese paso por la escuela del Bicho y sus más de 100 partidos en Colombia forjaron lo que sería su perfil como técnico.
Pekerman no sólo deslumbro a Julio Grondona con su proyecto de 72 carillas sino que también, su perfil de trabajador serio y de perfil bajo lleagaba para sanear la imagen de una coordinación caótica a nivel juveniles que había tocado fondo en el Mundial de Portugal 2001 donde, bajo la conducción de Mostaza Merlo, el equipo no solo quedo último y eliminado sino que se lo recuerda por su juego violento.
Por aquellos incidentes FIFA sancionó a la Selección y lo dejó inhabilitó para jugar el Mundial de Australia 1993. Jugadores como Juan Esnaider ricibieron un año de suspención, dirigentes como Norberto Recassens fueron suspendidos por dos y Merlo debió renunciar en medio de un papelón mundial.
El tiempo de Pekerman y del Fair Play
El arribo de Pekerman venía con la pesada obligación de limpiar la destruida imagen de la Selección. Los antecedentes de José como asistente de Ricardo Trigilli (en Estudiantes de Caseros, Chacarita y Argentinos) y su capacidad en la dirección de juveniles alcanzada en Argentinos Juniors y Colo Colo fueron suficientes para que Grondona apueste por el, en quizás uno de sus aciertos estructurales más destacados durante su gobierno.
“El plan ya lo tenía elaborado y entonces lo presenté. Yo nunca me postulé para dirigir sino para colaborar en cualquier lugar del proyecto“, aclaró alguna vez el entrerriano. A pesar de eso, quedó al frente. Antes los juveniles también dependían del cuerpo técnico del combinado mayor y con la modificación AFA buscó encontrar una cierta independencia por parte de la estructura de juveniles. El resultado fue tan importante que no sólo trajo logros deportivos como Mundiales ganados, sino que cumplió con el principal objetivo: proveer de jugadores a la Selección Mayor.
La situación con la juveniles era tan oscura que Argentina era mirado de reojo: “Cuando llegamos no se podía hacer partidos amistosos, porque no éramos confiables, porque no sabían si los partidos iban a terminar, si nos íbamos a pelear. Ahora es al revés: nos pagan cachet en juveniles, porque quieren imitar nuestro camino”, comentó tiempo después.
El camino de José marcó una reconciliación popular con la juvenil que Argentina no vivía desde las épocas de Maradona y Menotti en Japón. La consagración en el Panamericano de 1995 y conquista del Mundial de Qatar el mismo año fueron el puntapié de la reestructuración. La Selección no sólo ganaba el título sino que abrazaba el otro objetivo quedarse con el premio Fair Play.
El magnetismo entre la gente y los equipos de José se palpaba por todos lados, aquel ciclo que hoy cumple 26 años terminó en 2001 y dejó equipos memorables y un juego exquisito además de tres mundiales, un panamericano y dos sudamericanos. En resumen, el ciclo de José Nestor Pekerman logró la conjunción perfecta entre resultados, juego y conducta, un situación soñada lo que lo llevo años después a la Selección Mayor a darle cierre a un proyecto de años, pero esa es otra historia.
Momentos imborrables de Pekerman y la Selección
Mundial Qatar 1995
Sudamericano Chile 1997
Mundial Malasia 1997
Sudamericano Argentina 1999
Mundial Argentina 1999


