Gimnasia pasó de tener controlado el primer tiempo a sufrir en el arranque del segundo. Y no solamente por el gol del empate de Tigre, convertido por Alan Barrionuevo tras una mala salida de Nelson Insfrán: tres minutos después del 2-2, Ignacio Miramón debió ser reemplazado por lesión.
La jugada que derivó en la lesión de Miramón nació de un lateral en ataque que Tigre jugó largo para David Romero. El delantero del local peleó la posición y Nacho se acercó para colaborar con el quite. Sin embargo, en el forcejeo con el killer del Matador, al girar algo sintió. Y el posterior choque con Jalil Elías tampoco lo benefició.
Miramón quedó tendido en el piso, tomándose el rostro con señales de dolor. Un minuto más tarde se levantó, aunque no logró dar más que unos pasos antes de volver a tenderse en el piso boca arriba. Ya Fernando Zaniratto había observado todo y mandado a calentar a Diego Mastrángelo, quien acabaría entrando en reemplazo del pivote que volvió al club en este mercado a préstamo desde el Lille francés.

Hasta ese momento, Miramón había tenido una buena actuación tanto en los quites como en la distribución de la pelota, colaborando con los relevos y siendo una buena rueda de auxilio para Augusto Max, algo que les había permitido jugar más sueltos a Nicolás Barros Schelotto y a Nacho Fernández.
La salida, está claro, le genera un dolor de cabeza a Zaniratto: de la evolución del volante central dependerá si resulta necesario realizale estudios para verificar el grado de la lesión o si únicamente se trató de una molestia por el fragor de la acción defensiva.


