Fue otra noche caliente en UNO. En un partido de mucha intensidad entre Estudiantes y Vélez Sarsfield, el foco volvió a correrse del juego y se posó sobre el árbitro Sebastián Martínez Beligoy. La jugada que encendió la bronca fue la acción en la que debió expulsar a Robertone por doble amarilla y que terminó generando un fuerte malestar en las tribunas y en el banco albirrojo.
El clima fue subiendo con el correr de los minutos. Los hinchas se fueron muy calientes por lo que consideraron un nuevo arbitraje adverso y, apenas terminó el encuentro, varios futbolistas del Pincha —entre ellos Muslera, Piovi, Carrillo y González Pírez— rodearon al juez para pedir explicaciones. Según contaron luego, casi no obtuvieron respuestas.
Ya en zona de vestuarios, Ezequiel Piovi fue el que tomó la palabra y no esquivó el tema. “Ya nos viene pasando desde el año pasado. Es todos los partidos con nosotros. No nos tenemos que enganchar, pero es difícil. Hoy cuando le fuimos a recriminar por la falta de continuidad en el juego ni nos prestó atención”, disparó el defensor, visiblemente molesto.
Consultado sobre si estos fallos pueden estar vinculados al enfrentamiento público entre la Asociación del Fútbol Argentino y el presidente albirrojo Juan Sebastián Verón, Piovi eligió la cautela, aunque dejó una frase fuerte: “Yo quisiera creer que eso no tiene nada que ver. Nosotros solo hacemos nuestro trabajo y queremos jugar en las mismas condiciones que nuestros rivales”.
La derrota dejó secuelas futbolísticas, pero también reavivó una sensación que en City Bell aseguran que se repite. Y cuando los protagonistas empiezan a hablar sin filtro, el ruido ya no queda solo en la cancha.

