Tomás Palacios atraviesa un momento que difícilmente olvide. Su cara lo dice todo. Su sonrisa, expresiva a más no poder, lo refleja. Al menos por un rato abandonó el gesto serio que lo caracteriza cuando juega los partidos y mostró su costado más alegre. Y no es para menos…
El defensor de Estudiantes fue convocado a la Selección Argentina y se entrena a la par de las grandes figuras en el predio de Ezeiza, donde cada práctica representa un salto de calidad y una oportunidad para mostrarse. En ese escenario, ya no hay distancia: comparte cancha, ejercicios y charlas con referentes como Lionel Messi, en el corazón de la Scaloneta.

Una convocatoria inesperada y muy justa
De promesa a realidad, Palacios empieza a meterse en la dinámica del campeón del mundo. Con perfil bajo, el zaguero suma minutos de entrenamiento en un grupo consolidado, donde la competencia es alta pero también lo es el respaldo a los nuevos. Allí, el cuerpo técnico encabezado por Lionel Scaloni sigue de cerca su evolución, evaluando variantes y pensando a futuro.

Las imágenes del defensor con la ropa de la Selección reflejan más que una convocatoria: muestran a un futbolista que se adapta y no desentona. En cada ejercicio, en cada indicación, Palacios absorbe conceptos y se mide con delanteros de elite, elevando su nivel en un contexto de máxima exigencia.

Mientras tanto, en Estudiantes siguen de cerca cada paso. El crecimiento de Palacios también es una buena noticia para el club, que ve cómo uno de sus jugadores se mete en la órbita de la Selección Mayor. Un proceso que recién comienza, pero que ya tiene señales claras.
En Ezeiza, rodeado de campeones y bajo la mirada de todo un país, Tomás Palacios dejó de ser sólo una promesa para empezar a ser parte. Y en ese camino, cada entrenamiento cuenta.

