La historia de Tomás Palacios con Estudiantes parece de otro tiempo, pero está pasando ahora. Con apenas 8 partidos en el club, el defensor ya fue convocado a la Selección Argentina, en una aparición que sorprende por la velocidad del proceso, pero que tiene raíces mucho más profundas.
El interés del Pincha por Palacios no nació ayer. Desde hace tiempo, el área de scouting lo tenía en carpeta por sus pasos en Talleres e Independiente Rivadavia, donde había mostrado condiciones que llamaron la atención: zurdo, firme en la marca, gran porte y buena salida. Sin embargo, cuando parecía que podía llegar, el Inter de Milán se adelantó y se quedó con su ficha, ganándole de mano a Estudiantes.

Lejos de bajar los brazos, el seguimiento continuó. En La Plata nunca dejaron de mirar de cerca su evolución, convencidos de que podía encajar en el proyecto deportivo. Y cuando se abrió la posibilidad, no dudaron: fueron a buscarlo. Del otro lado, tampoco hubo vueltas. El propio Palacios aceptó enseguida la propuesta de Estudiantes, seducido por el desafío y el contexto.
Ahí también jugó un rol clave Juan Sebastián Verón. El presidente del club, con pasado en el fútbol europeo y buena relación con el Inter, fue determinante para destrabar su llegada a préstamo, en una gestión silenciosa pero efectiva que hoy empieza a dar resultados.

En cancha, la respuesta fue inmediata. Con pocos partidos, Palacios mostró personalidad y condiciones, lo suficiente como para meterse rápidamente en el radar de Lionel Scaloni. Su convocatoria a la Selección no hace más que confirmar que el salto no fue casual.
Detrás de esta historia también hay una apuesta económica fuerte. Estudiantes cuenta con una opción de compra que superaría los seis millones de euros, una cifra importante que ahora empieza a tomar otra dimensión. Si el nivel se sostiene, el club no solo habrá acertado en lo deportivo, sino también en una jugada que puede ser estratégica a futuro.
De seguimiento silencioso a irrupción total en apenas 8 partidos. La historia de Palacios es, por ahora, una de las más llamativas del fútbol argentino en este 2026. Y recién empieza.
Un recorrido corto pero en ascenso constante
Los números de Tomás Palacios explican, en parte, por qué su crecimiento fue tan acelerado. Antes de llegar a Estudiantes, ya había sumado minutos en el fútbol argentino e italiano, en un recorrido que fue paso a paso pero siempre hacia adelante.
En Talleres tuvo apenas25 partidos, pero que le sirvieron como carta de presentación para que el fútbol lo empiece a mirar con gran potencial.
En 2024, con Independiente Rivadavia, tuvo rodaje importante: jugó entre Liga y copas, acumuló más de 1.300 minutos y mostró una evolución clara en su juego. Ese rendimiento fue clave para dar el salto a Europa.

Luego llegó su experiencia en Italia, donde perteneció al Inter de Milán y sumó también un paso por AC Monza, donde disputó 8 partidos en la Serie A y empezó a adaptarse al ritmo del fútbol europeo.
Ya en 2026, su presente en Estudiantes marca el punto de explosión: 8 partidos en el Torneo Apertura, más de 600 minutos en cancha y una rápida consolidación que lo puso en el radar de la Selección.
De Talleres a Europa, de Europa a La Plata y de ahí a la Selección en cuestión de meses. Un recorrido vertiginoso que explica por qué hoy su nombre empieza a sonar cada vez más fuerte.

