No fue una reunión más. Fue una de esas que generan preguntas, incertidumbres, que plantean nuevos escenarios. Por primera vez, incluso, despertó la inquietud acerca del futuro de Marcelo Méndez en Gimnasia. Nunca antes había pasado. Pero la noche del lunes, en el Bosque, puso el foco en el ciclo del DT uruguayo.
Está claro que el Lobo atraviesa una crisis futbolística. De resultados y de rendimiento. Seis sin ganar en la Liga (con cuatro empates y dos derrotas, ambas de local) y la eliminación de la Copa Argentina (uno de los grandes objetivos del 2024), ponen al proceso del entrenador uruguayo en observación. Y es algo que él mismo sabe.
Después de tres victorias al hilo (incluyendo a Barracas por la Copa Argentina), que parecían levantar nuevamente el espíritu del equipo y la seguidilla de buenos resultados que había tenido también en el arranque del ciclo, Gimnasia se derrumbó, entró en un momento de confusión. Perdió la brújula. Y eso lo reconocieron los mismos jugadores.
“No estamos encontrando ese juego que tuvimos las primeras fechas, que imponíamos mucho. Se fue desarmando eso y es una lástima porque nos sentíamos muy fuertes y no lo podemos mantener”, sostuvo De Blasis, uno de los referentes.
Méndez, decepcionado con el momento del equipo
Sin embargo, es Marcelo Méndez quien más decepcionado está por esta situación. Y de ahí, el motivo de la reunión tras el dura caída sobre la hora contra Unión. Al DT fue una derrota que lo sacudió, que lo golpeó. Por eso, se juntó con el cuerpo técnico tras el partido, a solas, en una situación que no se había dado nunca, por lo cual no se puede soslayar ni definir como habitual. Encima, Mariano Cowen, acaso intrigado por la cumbre, se sumó al cónclave en el final. Fueron los últimos en irse.
Aunque luego desde ambas partes quisieron bajarle el tono a esa reunión, está claro que fue la primera vez que hubo preguntas sobre la continuidad del DT. No porque la dirigencia esté disconforme. En ese punto, no hay dudas: Cowen y Cía. bancan a full a Méndez, entienden que sigue siendo el entrenador indicado para el Lobo, confían en su capacidad. Pero es justamente el uruguayo quien necesita señales y quien empieza a plantearse interrogantes sobre cómo seguir.
Por qué se vienen tres partidos claves para el ciclo
En este marco, Méndez necesita una señal del equipo, una reacción. El DT no está conforme con el rendimiento de sus jugadores, incluso con algunas actitudes, algo que de ninguna manera hará púbico. Sin embargo, su crítica explícita tras Unión, fue todo un mensaje: “Hoy Gimnasia es esto”.
Una frase que encierra varias cuestiones. Porque no sólo define la situación futbolística, el mal momento, sino también algunos reclamos a todo nivel, que incluyen a la dirigencia. Está claro que el uruguayo está desilusionado en varias facetas. Y su semblante en la conferencia post Unión fue claramente el de un ciclo en crisis.
La cuestión es que Méndez sabe que el equipo debe levantar. Que Huracán, que pelea el campeonato, es un un buen rival para medir el pulso de sus jugadores, su compromiso con la causa, si hay respuestas… Por eso, hasta cambiará el esquema, mete un volantazo ahí, a la espera de una reacción.
Y después, llegarán dos partidos al hilo de local: Central Córdoba (el martes 5 de noviembre) y Newell’s (el sábado 9). Ambos partidos serán justo antes del receso por la última fecha FIFA del año y sin dudas que ahí Gimnasia no puede fallar. Tras dos derrotas consecutivas en casa (Godoy Cruz y Unión), deberá reponerse y el ánimo de sus hinchas, que silbaron al equipo ante Unión, también pesará.
Si el uruguayo no ve una reacción en estos partidos, si el Lobo no saca buenos resultados, si no hay una evolución futbolística, el escenario de crisis se potenciará y ahí, el interrogante sobre su continuidad sí estará sobre la mesa más que nunca. Y el fin de año puede quedar demasiado largo. Para el DT. Para los hinchas. Y para todos.
El otro objetivo del año, comprometido
Además, como si fuera poco, Gimnasia debe recuperar terreno porque hoy por hoy también está lejos de su otro objetivo, el de entrar a las Copas internacionales. Lo que parecía algo cercano, empieza verse cada vez más complejo. Y más si sigue sin sumar.
Por eso, sin la Copa Argentina, esa meta es ahora la nueva vara para medir el ciclo. En la anual, el Lobo marcha en el puesto 20° con 40 puntos, a diez de Unión, justo el rival contra quien dejó tres puntos de oro en el Bosque y el último en meterse actualmente en la Sudamericana. En el medio, encima, hay diez equipos.
Por todo, el de este viernes ante Huracán no es un partido más. Tras la eliminación de la Copa Argentina, el Lobo ya arrancó perdiendo y todo terminó en una noche más larga de lo habitual. Lo que viene, entonces, será todo un termómetro que definirá cómo terminará este 2024 para el Lobo…


