Augusto Max es cada vez más importante para Gimnasia. Aunque suene a juego de palabras, se trata de una afirmación cada vez más elocuente: la presencia del centrocampista es determinante. Incluso en el gol.
Ante Banfield, Max demostró que su equilibrio futbolístico para el quite lo compensa -o puede hacerlo- con toques de lectura precisos y hasta quirúrgicos. La prueba más clara fue el pase profundo y largo que le metió a Manuel Panaro en el gol del 1-0.
El Filósofo alzó la cabeza, vio cómo Manu pasaba detrás del lateral y con muchísimo filo lanzó un toque alto y largo -llamarlo pelotazo sería bajarle el precio- para que el delantero hiciera el resto.
Se trató de la primera asistencia de Max en lo que va del año (8 partidos jugados) y también en su estancia en Gimnasia: en 39 encuentros disputados, el pivote nunca había asistido. Tampoco ha marcado goles.
El complemento de ese juego: frente a Banfield, Max aportó salida limpia (95% de pases acertados en campo propio), un altísimo nivel de éxito en los duelos (ganó 6 de 8), recuperó cinco pelotas, despejó otras cuatro y cortó con intercepción un pase.
Los números de Max en Gimnasia
Partidos: 39
Minutos: 2.314
Asistencias: 1

