Gimnasia perdió más que un partido en su debut en el Clausura ante Instituto. Porque no se trata solo de un paso en falso, sino de las alertas que dejó en este 0-1, en el que mostró poca renovación y errores recientes. Que no haya cambiado casi nada durante el receso y con el arranque de un nuevo ciclo, justo cuando el equipo necesita despegar, es acaso la peor señal. El estreno de Alejandro Orfila fue fallido en el resultado, pero sobre todo, en el mensaje. Porque fue el viejo Lobo, el que acortó el ciclo del Traductor Flores y el que lo dejó en una zona crítica.
De hecho, contra Instituto Gimnasia repitió cinco malos síntomas de la etapa anterior. A saber…
1. Insfrán otra vez figura
El arquero del Lobo, como pasó en el semestre pasado, tuvo mucho trabajo y evitó que la derrota fuera antes y peor. De hecho, sus tapadas en el primer tiempo ante Cordero y Luna fueron excepcionales. Y en el segundo tiempo también tuvo intervenciones importantes. Que el Mono vuelve a ser la figura del equipo, como durante todo el ciclo del Traductor, no es una buena señal, más allá de que confirma por qué es el dueño del arco y que ratifica su buen nivel.
2. La falta de poder de fuego
Se fue el goleador Castillo, que metió cinco goles pero que justamente no venía en buena racha en el último tiempo (siete partidos sin meterla), y tras la lesión de Jan Hurtado, el goleador de la pretemporada, el peso cayó sobre Ivo Mammini, que no estuvo a la altura de esa responsabilidad. De hecho, no tuvo ni una situaciones clara de gol ni el equipo (a su favor) se las generó. Las chances más claras fueron los cabezazos de Alan Sosa y Pata Castro y un remate desde afuera de Silva Torrejón. Demasiado poco.

3. Un equipo sin contagio
Gimnasia empezó a perder el partido en el final del primer tiempo. Pero más allá del juego, en el que fue superado por instituto, también fue un paso en falso el espíritu con el que jugó. Al equipo le faltó contagio desde adentro y eso es algo que sus hinchas empezaron a notar bien temprano y por eso el reclamo llegó con fuerza a los 25 del segundo tiempo, cuando ya se veía que el Lobo no daba señales futbolísticas ni anímicas para empatar el partido. El plantel tendrá que cambiar la cabeza y entender lo que se juega en cada partido. No puede regalar más puntos. Y ahora, encima, se le vienen dos partidos picantes.
4. Misma fórmula de ataque
Parecía que con Orfila la receta ofensiva iba a modificarse. Incluso, el DT trabajó mucho en la pretemporada en ese aspecto y salió a la cancha con un 4-2-3-1 que alentaba cambios en su estructura de ataque. Sin embargo, el Lobo repitió viejos vicios del ciclo anterior. La salida más clara volvió a ser Pintado, por la derecha, una fórmula repetida y conocida por los rivales (por lo cual, fácil de contrarrestar). Silva Torrejón no fue una opción tan clara, más allá de ese remate en el final que pasó cerca. Y después, el equipo se reiteró en centros, sin generarle situaciones claras a su nueve ni al que entró, Marcelo Torres.
5. Otra vez insultos para todos
Apenas terminó el primer tiempo hubo reclamo de hinchas a los jugadores y durante el segundo tiempo y el final, la gente se expresó de nuevo contra el equipo y contra la Comisión. Así, se repitió el mismo escenario de tensión que en el torneo pasado, con los hinchas esperando la salida de los dirigentes en los Jardines del Bosque. Casi otra remake de hace unos meses.

