Más allá de los formatos o de las opiniones que se desprendan a partir de los mismos, una cosa parece no cambiar en el fútbol argentino, la falta de paciencia para sostener los proyectos. Tal es así que a lo largo de los primeros seis meses del año fueron nada menos que 16 los entrenadores que perdieron sus puestos de trabajo. La enorme mayoría de ellos por malos resultados, en tanto que apenas uno como causa de un salto en su carrera: Eduardo Domínguez.
El ahora exDT de Estudiantes fue el único que se fue por motus propio, campeón con el equipo, y ante la posibilidad de pasar al fútbol de Brasil para seguir potenciando su ascenso. En este caso, para ponerse al frente del Atlético Mineiro, con lo que representa también en materia económica para un Barba que tiene como fin ulterior llegar al fútbol del Viejo Continente. Los restantes 15 protagonistas, todos por no poder torcer la historia.

Uno de los casos emblemáticos es de Claudio Úbeda en Boca. El Sifón, que parecía encontrar el rumbo y el equipo tiempo atrás, no fue despedido per se. Sin embargo, no se renovó su vínculo con el Xeneize tras la dolorosa eliminación en fase de grupos de la Copa Libertadores. Otro de reciente desvinculación, pero sí por decisión dirigencial, es Jorge Almirón en Rosario Central. Aquel 0-3 ante el Pincha en Copa Argentina eyectó a un DT que nunca logró meterse en el cariño de la gente, pese a acceder a los Octavos de la Libertadores y ganar el clásico rosarino.
Gimnasia también transitó por ello. El Lobo comenzó el 2026 con Fernando Zaniratto en el banco. Sin embargo, el equipo nunca pudo ser el mismo del cierre del 2025 y tras la caída 0-3 con Huracán en el Bosque, el nacido en Saladillo dejó de ser el entrenador. Ariel Pereyra se hizo del Tripero y la historia indica que, tras el enorme repunte del 11, quedó oficializado para seguir al frente por lo que resta del año, con los objetivos de la Copa Argentina, el Torneo Clausura y la clasificación a las competencias internacionales de 2027.
Marcelo Gallardo es otro de los nombres propios fuertes de la fatídica lista. Lejos de obtener la mejor versión de River, como sí lo había hecho tiempo atrás, su segundo ciclo fue una sombra total. Ni los ostentosos mercados de pases con los nombres rutilantes y excampeones del mundo pudieron poner al Millonario en las primeras planas. Lo mismo le sucedió a Gustavo Costas en Racing, con un marcado desgaste y una humillante eliminación en fase de grupos de la Copa Sudamericana. Otro grande que vivió lo mismo fue San Lorenzo, con Damián Ayude.

La nómina la completan Daniel Oldrá (Instituto de Córdoba); Favio Orsi y Sergio Gómez (Newells); Hugo Colace (Atlético Tucuman); Iván Delfino (Estudiantes de Río Cuarto); Guillermo Farre (Aldosivi); Ariel Broggi (Gimnasia de Mendoza); Guillermo Benitez (Deportivo Riestra); Mariano Soso (Defensa y Justicia); y Carlos Tévez (Talleres de Córdoba). Todo en la previa a un segundo semestre en el que la certeza es una sola: seguramente serán más.

