Aunque Scaloni haya dicho que no, acaso intentando sacarle presión a sus jugadores, hablar de Argentina-Inglaterra es hablar de Malvinas. La FIFA prohibió banderas o camisetas en alusión a las Islas, intentando bajar la espuma del partido, pero los jugadores hicieron lo contrario.
Salieron a jugar el partido como una final, como si de vida o muerte se tratase, y consiguieron uno de los triunfos más inolvidables del siglo XXI. Tras el gol agónico de Lautaro y defender las embestidas finales, la Scaloneta se desahogó y festejó con los hinchas sin olvidarse de los pibes de Malvinas.
Lo dicho, la FIFA se lo prohibió a los hinchas. La Selección Argentina lo hizo desde adentro. Lo Celso sacó una bandera en blanco con una inscripción cortita y al pie: “Las Malvinas son argentitas”. Emocionante. Sí, fue un partido de fútbol. Hubo táctica, cambios y goles. Pero también se jugó cultural y simbólicamente. Inolvidable.

De Felippe, técnico y veterano de Malvinas, agradeció el gesto
“El deporte nunca cambia la historia, pero a veces ayuda a sanar emociones que siguen muy vivas”, escribió el DT.

