Gimnasia ya sabe que estará en la próxima instancia del Torneo Apertura. El equipo de Ariel Pereyra, independientemente de lo que suceda en la fecha a recuperar, será parte de los ocho clasificados. Lo que resta definirse es la posición en la que finalmente lo hará, y por ende el cruce que le esperará en octavos de final. Por el momento es Vélez, pero todo puede cambiar.
Sin embargo, el Lobo también repite una particularidad que se dio en el cierre del año pasado, cuando se metió en la defición gracias a un gran sprint final. Y también con otro entrenador que asumió interinamente tras un ciclo que no funcionó. En esa oportunidad, fue el de Fernando Zaniratto tras la salida de Alejandro Orfila. Ahora, el del Pata tras la de Lucho.

El nacido en Saladillo, que también estaba al frente de la Reserva antes de tener que calzarse el buzo de entrenador principal, lo hizo tras la derrota en condición de local frente a Talleres por 2-1. Dirigió cuatro partidos correspondientes a la fase regular, con una caída (2-0 en el Clásico) y tres victorias al hilo (River, Vélez y Platense), que le permitieron al Mens Sana asegurarse la permanencia y acceder a los Playoffs.

El Pata, por su parte, asumió luego del durísimo 0-3 en el Bosque ante Huracán, que le puso punto final al ciclo Zaniratto. No obstante, a diferencia de Lucho, lo suyo hasta el momento viene siendo perfecto. Ganó los cinco partidos que disputó (tres por el Apertura y dos por Copa Argentina), lo que también desembocó en una clasificación a Octavos que era uno de los objetivos del semestre.
Así, con dos interinatos de manera consecutiva, Gimnasia consiguió lo que hasta el momento han sido sus dos clasificaciones a Playoffs desde que se instaló el actual formato. Una verdadera curiosidad por parte de un Tripero que parece hacerse fuerte en las difíciles y con contextos poco favorables. Las últimas dos experiencias así lo demuestran.


