En la utilería de Estudiantes de La Plata rige una ley sagrada que ignora jerarquías y vitrinas, algo que tiene que ver con la horizontalidad del trabajo. Bajo ese techo no existen los nombres propios ni el brillo de las medallas. Allí, el campeón del mundo y el juvenil que recién asoma se encuentran ante la misma mística del esfuerzo silencioso.
Es un rincón donde la costumbre se mantiene inalterable al paso del tiempo, recordándole a cada protagonista que, antes que la figura o el ídolo, está el respeto por el orden. Así lo reflejó uno de los utileros de la institución, Rubén Mazzina, que ha trabajado durante muchos años en el detrás de escena del cuidado a los jugadores.
En ese sentido, Pocho dio una entrevista donde explicó que todos los protagonistas del grupo superior se lavan sus botines una vez finalizado los entrenamientos, hasta el propio Fernando Muslera, que con la carrera que tiene, cuenta con el gesto de cuidar sus elementos de trabajo. Además, Mazzina explicó que esta fue una costumbre que impulsó Juan Sebastián Verón desde su regreso a la institución.

“Los jugadores se lavan sus botines siempre, es una costumbre acá, los más grandes lo hacen y los chicos aprenden, a veces hasta a nosotros nos sorprenden, viene Muslera con toda su carrera y se lava sus botines. Verón también lo hacía, fue el que empezó con todo esto”, explicó el utilero en diálogo con Sebastián Domenech.
Gestos de figuras de esta envergadura son el ejemplo para muchos juveniles que van haciendo sus primeras armas en Primera, mostrando también el compromiso de los futbolistas con la tarea que realizan internamente los empleados del club, que están a su servicio, pero que terminan siendo una familia.

