El pasado viernes en las instalaciones del Mariano Mangano de City Bell se hizo presente el reconocido rugbier Agustín Creevy para realizar una extensa entrevista con Juan Sebastián Verón. El presidente de Estudiantes de La Plata habló por más de una hora con el hombre oriundo del Club San Luis, que hoy está muy metido en las redes sociales tras dejar la actividad profesional en 2025.
Hubo muchos conceptos de la charla entre el hombre que supo defender la camiseta de Los Pumas con el mandatario del Pincha, pero este miércoles trascendió uno nuevo, donde la Brujita da detalles de como debe desenvolverse un futbolista dentro del vestuario para hacer un buen grupo ante la gran cantidad de estímulos que trae el celular.
“Fijate vos cómo jugaste, hacelo vos ese ejercicio. ¿En tu época se juntaban más? Muchísimo. Era la obligación juntarte, y no porque te multaban; es como hacer equipo. Porque hoy yo te puedo asegurar que, si agarrás a los chicos de allá y les preguntás cuántos hermanos tiene cada uno, no saben”, comenzó explicando el titular del Pincha.
Tras ello, hizo foco en la importancia de la familia y el valor de la empatía. “Las conexiones familiares eran importantísimas. Es que resulta fundamental porque, en definitiva, tiene que haber empatía. A la hora de meterte adentro de la cancha, si yo estoy con vos y sé que tuviste un problema con tu familia, le das más, lo ayudás y lo entendés”, continuó.
Además, Verón le reprochó esta cuestión a lo que fue la pandemia y destacó que el vestuario es algo sagrado. “Eso es un arrastre también de la pandemia: la distancia, el no poder cambiarte en el vestuario, el llegar de a dos en un auto e irte apenas terminaba el entrenamiento. El vestuario es importante; la sala de masajes, donde hay cuatro chicos que conectan y charlan, es clave. Hay que sacarlos un poco de estar todo el tiempo con el celular”, admitió.
Por último, cerró con un concepto importante sobre las nuevas tecnologías y la postura que debe tomar un jugador al culminar un encuentro ante tanto estímulo. “Termina el partido y no es ‘me siento y agarro el teléfono’. No. Tomate una hora después del partido: hablá, preguntale al otro, porque ahí surgen las cosas. Hay que ver qué pasó en el juego, analizarlo. Después sí, agarrá el teléfono si querés, pero tomate 40 minutos para pensar. Si no, parece como que no te gusta lo que hacés”, sentenció.

