Gimnasia ya dejó atrás el triunfazo ante Huracán por 2 a 1 en el Tomás Adolfo Ducó con el que el equipo de Ariel Pereyra cortó con una racha de cuatro empates consecutivos. El Lobo jugó un gran partido en líneas generales, pero se apoyó principalmente en sus dos grandes estandartes: Ignacio Fernández, autor del primer gol y de la asistencia a Germán Conti en el segundo, e Ignacio Miramón, el faro que tlene el Mens Sana en la mitad de la cancha y dueño absoluto de ese sector del campo.
El mediocampista, cuyo pase pertenece al Lille, viene atravesando un gran momento en el Tripero. De hecho, a la cuota de corte habitual le viene sumando cada vez más presencia en el área opuesta, mayoritariamente en forma de disparos. Tal es así que además de convertirle a Rosario Central fechas atrás, estuvo muy cerca de repetir y de mejor manera, frente a Atlético Tucumán en el Bosque. En ese caso, una tremenda estirada de Luis Ingolotti se lo privó.
Y si bien frente al Globo no contó con chances claras, sí evitó varias de ellas. El también ex Boca fue el líder del encuentro en recuperaciones, con 11, a la vez que ganó seis de los nueve duelos terrestres que disputó, para un 67% de efectividad en los mismos. Tuvo cuatro entradas y nueve acciones defensivas que terminaron con buenos resultados, cuestiones a las que le sumó mucha precisión en sus pases. Completó 29 de 39 para un 74%, dentro de un partido muy completo a nivel personal y evidencia concreta de su gran presente.
Con él y Fernández como bandera, el Lobo se ilusiona en matener el buen momento, cerrar sumando la fase de regular del Clausura para meterse en los playoffs y, a su vez, abrochar la clasificación a las competencias internacionales del 2027. Lo cierto es que el Tripero está cerca de lograrlo, y mucho tiene que ver con lo que vienen haciendo el “5” y el capitán, referentes y artífices de un Gimnasia que va por más.



