La investigación de FIFA contra Diego Guacci por la denuncia de cinco futbolistas por acoso sexual y malos tratos llegó ayer a su final. Después de más de dos años de un proceso que comenzó en 2020 y se estiró mucho más de lo esperado, el desenlace llegó en el día internacional del fútbol femenino y fue con el peor mensaje posible: si bien la Sala de Instrucción del Comité de Ética consideró que cometió los hechos denunciados, la Sala de Adjudicación consideró que las pruebas no fueron suficientes para declararlo culpable.
“En vista de todas las consideraciones anteriores, la Sala considera que la prueba obrante en el expediente es insuficiente para corroborar, a su total satisfacción, el relato de los hechos por parte de las jugadoras”, resume el extenso documento que fue publicado ayer en la web oficial de la FIFA, que cuenta con 40 páginas y brinda un resumen detallado de los testimonios de las víctimas que tomaron valor y decidieron elevar la denuncia en cuestión.
El Comité de Ética del organismo resolvió que no hay pruebas suficientes para acreditar más allá de toda duda que los hechos de maltrato a menores e inconducta sexual por los que se acusó a Diego Guacci fueron efectivamente cometidos por el DT. Curiosamente FIFA afirma en primera instancia que los comportamientos inadecuados existieron, pero luego en el devenir de sus consideraciones afirma que los testimonios, las conversaciones y las capturas no son evidencia suficiente.
La investigación que llevó a cabo FIFA en función de las declaraciones de las denunciantes, cuyas identidades no han sido reveladas para garantizar su seguridad, corresponde al período 2012-2015 en el cual el ex DT de seleccionados juveniles todavía no trabajaba para AFA sino que se desempeñaba como entrenador de UAI y River. Las víctimas denuncian que les pidió fotos desnudas, las amenazó, las denigró y abusó de su rol de autoridad.
En aquel entonces y a partir de allí Diego Guacci tuvo bajo su tutela a niñas y adolescentes en formación, no solo como futbolistas sino como personas, mientras en simultaneo fue ganando mayor peso no solo en AFA sino también dentro de la misma FIFA, en la cual desde 2011 forma parte del selecto grupo de Instructores de fútbol femenino. A partir de 2021, incluso, adquirió en rango de Experto Técnico y Mentor.
Así como FIFA hoy entrega una señal preocupante, demostrando poco interés en asegurar que las niñas puedan desempeñarse en un ambiente seguro dentro del fútbol femenino, AFA es responsable de no ir hasta las últimas consecuencias y mirar hacia un costado mientras el entrenador en cuestión se encuentra trabajando como si nada en Defensa y Justicia. La impunidad, a la orden del día.


