Este miércoles desde las 19.00, el primer equipo de Estudiantes de La Plata tendrá una dura batalla ante el Cusco en Perú, no solo por lo estrictamente futbolístico por lo que demanda un choque de Copa Libertadores de América, sino también por el desafío físico de tener que jugar un partido en la altura.
El estadio Inca Garcilaso de la Vega se encuentra a una altitud de aproximadamente 3.362 a 3.400 metros sobre el nivel del mar, por lo que los jugadores tendrán que hacer un esfuerzo extra para tolerar ese ambiente, al tiempo que el cuerpo técnico comandado por Alexander Medina deberá gestionar muy bien los minutos de los jugadores.
No hay demasiados antecedentes del León en la altura, aunque hay una experiencia reciente por la Copa Sudamericana. Fue en la edición 2017, donde los dirigidos por Gustavo Matosas se midieron contra Nacional Potosí en los 3.900 metros de altura. Fue triunfo 1-0 con gol de Lucas Rodríguez a los 34 minutos de la parte complementaria, en un durísimo encuentro.

Los 11 que alistó esa noche Matosas tuvo en cancha a Mariano Andújar; Facundo Sánchez, Jonatan Schunke, Leandro Desábato, Lucas Diarte; Israel Damonte, Bautista Cascini, Santiago Ascacibar; Pablo Lugüercio, Mariano Pavone y Lucas Rodríguez. Luego ingresaron Juan Ferney Otero, Julián Marchioni y Juan Bautista Cejas. En el banco quedaron Daniel Sappa, Matías Ruiz Díaz, Iván Gómez y Gastón Campi.
Una etapa poco feliz en Estudiantes
La llegada a la Copa Sudamericana se dio luego de quedar en tercer lugar en la Libertadores de ese mismo año, en un grupo compartido con Botafogo de Brasil, Barcelona de Ecuador y Atlético Nacional de Colombia. Tras vencer a los de Bolivia, Estudiantes quedó eliminado al caer contra Nacional de Paraguay, en lo que significó la salida del director técnico, enemistado con los referentes.


