Varela siempre es una parada difícil. Y no fue la excepción para Estudiantes, que llegó envalentonado luego de una enorme victoria en el Monumental ante River y que se encontró con un equipo duro, bien plantado y que le jugó de igual a igual.
Si bien el Pincha padeció algunos errores propios, como imprecisiones, poco peso ofensivo y falta de lucidez, gran parte de la responsabilidad de que el partido haya tenido un desarrollo parejo fue el Halcón. Cortó los circuitos de juego de Estudiantes, aprovechó el ancho de la cancha para atacar con Togni y Miranda por las bandas y se plantó con mucho carácter ante un rival con más nombre propio y jerarquía.
De todas maneras, el León no resignó su idea de juego e intentó hasta el final, incluso sin encontrar el ritmo y la frescura que suele tener y que caracteriza al equipo del Barba. Las individualidades no estuvieron en su mejor versión y el equipo las extraño, sin encontrar esa pieza clave que rompa la estructura.

El Pincha tuvo para ganarlo, al partido en sí le quedaba mejor el empate, pero esta vez le tocó al rival, que lo ganó porque acertó en la última y dejó a Estudiantes sin invicto. Un tropezón para el equipo de Domínguez que lo aleja de la punta, pero no de la pelea.
Estudiantes perdió el invicto, pero no el carácter de candidato que se ganó luego de nueve fechas que lleva el Torneo Apertura. No fue su mejor partido, pero de momento es solo un traspié entre tanta seguidilla y tantos partidos. Ahora, podrá recuperar los puntos de regreso a UNO.

