Estudiantes supo durante todo el partido que dependía de sí mismo para llevarse los tres puntos. Si bien Cusco sorprendió por momentos con salidas prolijas y buenas llegadas de ataque, el control y el manejo del partido lo tuvo siempre el equipo de Alexander Medina. Desde el inicio del encuentro volcó sobre la cancha toda su categoría y superioridad, ante un rival humilde que peleó con buenas armas, pero que no le alcanzó para hacerle frente al Pincha en su cancha.
La visita cometió muchos errores defensivos que le permitieron a Estudiantes recuperar la posesión sin hacer esfuerzos. Incluso el primer gol, que el León merecía pero que no lograba concretar, llegó gracias a un blooper insólito entre el arquero y uno de los centrales, que aprovechó Farías para romper el cero.
Llamativamente, tras conseguir la ventaja, el equipo de Medina se quedó un poco y la Máquina Dorada se animó a más. No solo consiguió el empate tras una gran jugada, sino que dejó en evidencia algunas falencias defensivas del Pincha, que luego se trasladaron en momentos de impaciencia y hasta de dudas tanto en la cancha como en las tribunas.

Sin embargo, en solo tres minutos del complemento, Tiago Palacios desactivó todo tipo de incertidumbre con un golazo de media distancia que hizo explotar a UNO. A partir de allí, y más aún tras la expulsión de Colitto en la visita -una de las figuras de la primera mitad- todo parecía indicar que ahora sí Estudiantes podría plasmar en el marcador la diferencia futbolística que existió entre ambos equipos.
Algo que finalmente no ocurrió, ya que el equipo peruano no desistió, modificó pensando en el empate y estuvo durante casi todo el complemento coqueteando con él. Por momentos el Pincha se desconoció, se desesperó por evitar ataques prometedores y hasta cometió errores defensivos que dejaron una imagen preocupante. Que otros equipos quizás no perdonan.
En definitiva, el Pincha consiguió sumar de a tres, cumplió con su tarea, pero de una manera poco convincente. Lo dicho, el Pincha sabía que dependía de sí mismo teniendo en cuenta la inferioridad del rival. Y en esa responsabilidad que le recayó le faltó precisión y contundencia para cerrar el partido de una manera más abultada.

