Si hace goles, son golazos. Es así nomás. Nicolás Barros Schelotto es cosa seria. No juega por portación de apellido. Juega por portación de calidad. Y lo demostró otra vez más contra Acasusso, por Copa Argentina. Porque más allá del rival, fue su gran definición, para el 3 a 0 del Lobo, lo que realmente marca su categoría. En definitiva, era inatajable para cualquier arquero.
El Heredero, el hijo del Melli Guillermo, sigue confirmando que es un pura sangre. Esta vez no le tocó ser titular, por primera vez desde que juega en Primera. Toda una rareza, porque desde que debutó siempre fue desde el inicio. Pero en definitiva, también desde el banco hizo la diferencia.
Así, sumó su cuarto gol en Gimnasia, el primero en Copa Argentina. Y otro golazo, como los anteriores. Como el que le hizo a Banfield, también de jugada. Aquel definiendo de zurda, su guante, con poco recorrido, sacando un remate preciso y con mucho efecto, inatajable para Sanguinetti. Los demás: el olímpico ante Racing, otro sello de su calida, y el de tiro libre ante Aldosivi, ambos en el Bosque.
“Puede convertir lindos goles, lo importante es marcar, sumar, haber ganado y pasar de ronda”.
Luego del partido, habló para la TV y contó cómo vive este presente: “Lo llevo con tranquilidad. Soñé siempre jugar en la Primera de Gimnasia y lo disfruto. Esto sigue, no hay que quedarse. Muy contento”, aseguró NBS.
Y se ilusionó con la Copa Argentina: “Es un lindo torneo para jugar, para competir y más que nada para salir campeón. Aspiramos a llegar lo más lejos posible”, dijo el Heredero. Con su zurda, todo es posible.

