Aunque la caída ante Barracas Central haya generado las primeras dudas del ciclo, Fernando Zaniratto venía disfrutando de las mieles de una estadística bastante favorable. Desde que tomó las riendas -primero interinamente, luego ratificado- de Gimnasia, el equipo pasó de pelear la permanencia a competir por el Clausura a partir de triunfos históricos y hasta categóricos. Pero con un déficit marcado en rojo: el Clásico Platense.
Es cierto: con Zaniratto como deté, GELP ganó por primera vez en el Monumental en dos décadas (1-0 a River post estreno) y se cosecharon victorias ante Vélez (2-0), Platense (3-0), Unión (2-1), Barracas Central (2-0), Racing (2-1) y Aldosivi (3 a 1).

Sin embargo, en los cuatro meses que lleva en el banco (se cumplieron ayer), Lucho disputó dos Clásicos. Y en ambos cayó: lo hizo en su estreno en esta nueva etapa como conductor del plantel (0-2 en UNO) y posteriormente en el Bosque (0-1) por las semifinales del Clausura en un partido muy cerrado. Ahora, entonces, quiere revancha.
Porque el 50% de las derrotas de su nueva etapa fueron precisamente en ese Clásico Platense que todos en el Juan Carmelo Zerillo querrán ganar. Para jactarse de la recuperación, para ratificar la fortaleza en casa -lleva dos victorias consecutivas, ante Racing y Aldosivi– y dar otro paso hacia adelante en la consolidación como un candidato a competir.
¿Cuáles fueron las otras dos caídas? Ante River (0-2, en el Monumental) y la del lunes pasado, ante el Guapo en el Claudio Tapia. Por eso, el foco estará en recuperar la tonicidad que se mostró en las dos participaciones previas en condición de local y pisar fuerte. Es el deseo de todos los jugadores. Y también de un Zaniratto que quiere torcer su propia estadística.


