El paso agónico de Estudiantes a los octavos de final de la Copa Libertadores de América mostró un gesto algo inusual en el futbol, aunque no tanto en el mundillo Pincha.
Sabido es que, desde hace mucho tiempo, el presidente del club, Sebastián Verón, mira los partidos en la antesala del vestuario, cerca del banco de suplentes. Esto trajo mucho revuelo en sus detractores, aunque a él poco le importó y siguió con su tradicional postura.
Y el último martes, tras la clasificación a octavos, esa posición significó toda una declaración del presidente con un simple gesto y tirando apenas un par de palabras.

Es que cuando terminó el encuentro y mientras los jugadores celebraban con la gente, el presidente y el entrenador, Alexander Medina, se encontraron en el ingreso en el vestuario y se fundieron en un abrazo captado por uno de los filmaker del club.
“Bien, bien, bien, vamos, vamos”, dice Verón mientras abraza al Cacique con una notable efusividad, totalmente a las salutaciones que tuvo, por ejemplo, con Eduardo Domínguez tras salir campeón.
Evidentemente el presidente está consustanciado con el trabajo y proyecto de Medina. Su cercanía con el uruguayo es distinta que con otros entrenadores y lo hace notar cada vez que puede. Y esta vez, la celebración fue toda una declaración al respecto.

