En las palabras y en los hechos. Nacho Fernández siempre muestra esa coherencia. Lo que dice, lo hace. Lo que hace, lo dice. Y hasta en las redes sociales, ese sentimiento tiene una conexión. Las fotos que subió en su Instagram tienen la fuerza del mensaje que dejó. Se lo ve con el puño apretado, festejando ese puntazo que Gimnasia se trajo de Mendoza. Y a la vez, se lo ve feliz por su presente, en una fecha especial para él, porque pasó un nuevo aniversario de su debut en Primera, nada menos que con la azul y blanca.
“Muy buen esfuerzo de todos, Gimnasia. Conseguimos un punto en una cancha difícil contra un gran rival, a seguir trabajando… Feliz por llegar a los 16 años de mi debut profesional y por hacerlo vistiendo esa misma camiseta… ¡¡¡Vamos lobo!!!”, fue su posteo, que sin dudas viniendo del capitán tiene otro peso.

Ahí, no sólo valoró el resultado logrado ante Independiente Rivadavia, que se dio con mucho esfuerzo y prácticamente sobre la hora, sino que sin dudas reflejó la felicidad que siente de estar viviendo este presente en Gimnasia, 16 años después de haber empezado su carrera en Primera justamente en el Lobo.

Más vigente que nunca, 16 años después
Nacho debutó en el Lobo el 2 de octubre del 2010 en el Bosque en la derrota ante Argentinos Juniors por 4-2 por el Torneo Apertura de esa temporada. el volante ingresó con la camiseta número 32 en lugar de Hernán Encina a los 30 minutos y el técnico del debut fue Pablo Morant. Por eso, tanto él como el club (con un video) no quisieron dejar pasar por alto esa fecha, que se repitió en este empate ante el conjunto mendocino.
Tras su debut en Gimnasia, Fernández tuvo que pelearla para ser lo que es: un jugador multicampeón en uno de los grandes del país como River, con una trayectoria muy respetada, que hoy lo tiene como la gran bandera de Gimnasia. De hecho, para tomar envión, tuvo que remarla de más abajoa todavía, ya que tras su debut fue parte del plantel el semestre siguiente sin sumar minutos hasta salir a préstamo una temporada en 2011 a Temperley en la B Metro, donde se destacó disputado 30 partidos, haciendo diez goles y brindando nueve asistencias, siendo el goleador del Gasolero.
En su regreso al Lobo supo adaptarse al estilo de juego de Pedro Troglio y se convirtió en pieza clave del ascenso tripero y después en Primera División hasta su transferencia a River donde hizo historia, posteriormente pasó por Atlético Mineiro de Brasil, volvió al Millonario y también supo vestir la camiseta del Selección Argentina.
Hoy Gimnasia lo disfruta. Y él disfruta de Gimnasia. El capitán y el Lobo, en definitiva, siguen dando pelea.


