Todavía estaba intentando caer de lo que acababa de lograr Gimnasia, Franco Torres, cuando tomó la palabra. El delantero, killer, autor del 2-1 agónico ante Sarmiento en Junín, analizó un partido que tuvo de todo: dominio, desconexiones y una ráfaga final que -según el delantero del Lobo- terminó inclinando la balanza.
“Un partido complicado. Como se vio en el primer tiempo arrancamos bien, fue buen primer tiempo. En el segundo arrancamos medio dormidos y nos igualaron. Tuvimos la suerte de empujar en el último minuto y hacer el gol”, explicó el atacante, sintetizando cómo fue desarrollo de un encuentro que se le había hecho cuesta arriba al Lobo.
El gol, claro, fue una jugada de lectura y decisión. Y el propio Torres lo contó desde adentro: “Justamente se iba mi compañero, vi la posibilidad del pase pero estaba la posibilidad de darle al arco y le pegué. Por suerte entró”. Una resolución que mezcló intuición con confianza, y que terminó siendo determinante para romper el empate en el epílogo.
Más allá del impacto positivo inmediato del 2-1, que permitió que el equipo se acercara a la zona de playoff, el delantero también proyectó lo que viene: “Nosotros apuntamos a clasificar, a lo máximo, luego será partido a partido. Vamos a ir preparando los encuentros en la semana y veremos a lo último…”.
En ese proceso, la mano de Ariel Pereyra también apareció como un factor clave. “Nos formó un poquito, había algunas cosas que teníamos que mejorar, que pulir un poco. Nosotros también sacamos una actitud extra y así se dan los resultados”, reconoció Torres, marcando el impacto del DT en este nuevo ciclo.
Así, entre autocrítica, oportunismo y ambición, el héroe de la tarde dejó algo más que un gol: un discurso que refleja el momento de un Gimnasia que se acomoda, cree y va por más.

