Tres cachetazos demasiado rápido sufrió Estudiantes en la final de la Supercopa Internacional. Porque luego de las lesiones de Gabriel Neves y Jalil Elías (el volante central que salió y el que lo relevó), Rosario Central empató el partido a través de un golazo de Ángel Di María. Un campeón del mundo que salió a gritarlo con su gente y con todo.
Angelito se paró junto a Enzo Copetti para chutar desde el perímetro del área. Una pelota volcada del centro a la izquierda del ataque del CARC. Parecía ideal para un diestro. Sin embargo, quizás por el amague del delantero, Fernando Muslera dio un paso hacia atrás de la barrera y esa acción pareció condenarlo. Porque aun cuando deseó recomponerse, el tiro perfecto de Di María sobrevoló el muro humano y pegó contra la cara interna de la red.
Un golazo impresionante de Angelito para el 1-1 parcial en el Madre de Ciudades en un primer tiempo caliente, con interrupciones, con un gol tempranero de Estudiantes y una réplica del Canalla que logró hacer tablas antes del descanso.


