La práctica que Estudiantes desarrolló en la tarde del viernes en el estadio UNO dejó una imagen que rápidamente empezó a circular con fuerza: Juan Sebastián Verón y Alexander Medina fundidos en un abrazo, en una escena cargada de complicidad y respaldo.
El encuentro entre el presidente y el entrenador no pasó desapercibido y fue interpretado como una clara señal de apoyo en un momento clave de la temporada.
Después de varios días fuera del país, la presencia de la “Bruja” no fue un detalle menor. Más allá de lo futbolístico, el gesto con el DT parece reforzar la idea de unidad en el club, justo cuando Estudiantes afronta una seguidilla importante entre el torneo local y la Copa Libertadores.

En medio de un calendario exigente y con objetivos altos por delante, la imagen entre Verón y Medina funcionó como un mensaje puertas adentro… y también hacia afuera. En La Plata, el foco está claro: sostener el buen presente y seguir compitiendo en todos los frentes.
Además, la cercanía entre ambos llega en un tramo donde cada decisión pesa y el margen de error se achica. En ese contexto, el respaldo dirigencial aparece como un factor clave para sostener la confianza del cuerpo técnico y del plantel.

