El estadio Florencio Sola fue testigo de un partido que tuvo de todo. Allí, Banfield debió trabajar más de la cuenta para imponerse a Estudiantes de Río Cuarto por 2-1. El equipo de Pedro Troglio se lo terminó dando vuelta al de Iván Delfino. Primero con el empate de Lautaro Gómez y luego con el cabezazo agónico del ex Estudiantes Mauro Méndez.
El uruguayo, que viene siendo de los hombres más importantes en el ataque del Taladro, no sólo fue vital para dejar los tres puntos en casa, sino también para sostener en el cargo al exentrenador de Gimnasia, quien hasta el momento no había ganado en lo que va del Torneo Apertura. Testazo providencial y alivio para el DT.
Más allá de esto, el surgido en Defensor Sporting también había sido fundamental en la igualdad transitoria en los primeros minutos del complemento. Fue Méndez quien asistió a Gómez para un 1-1 que terminó de convencer a los de Troglio de que podrían dar vuelta la historia para así vencer a un rival directo en la lucha por la permanencia.
De esta manera, y no sin sufrir de más, Banfield ganó uno de esos partidos de seis puntos. El Taladro, al que le cuesta todo mucho y que aún debe levantar inhibiciones para que jueguen sus refuerzos, llegó a los cuatro puntos en tres jornadas y consiguió un poco de aire de cara a lo que se viene.

Cine: el cambio de cámara que explica todo
Fue tal la tensión que se vivió en el Florencio Sola que el árbitro Sebastián Zunino se llevó toda la atención al momento de la intervención del VAR. Ante esto, la televisación del encuentro regaló uno de esos momentos que pasan a ser perlitas del fútbol argentino, un cambio de cámara en el que se pasa de la preocupación al festejo, y al posterior desahogo de los hinchas. Brillante.

