El 7 de octubre de 1995 es un día que quedó marcado para siempre en el fútbol argentino. Y es que en aquella lejana jornada se dio nada menos que la vuelta de Diego Maradona al escenario local. Lo dicho sucedió 15 meses después de la sanción impuesta por FIFA en el Mundial de 1994 y 14 años después de haber vestido la camiseta de Boca por última vez.
Y si bien el primer encuentro del “10” tras su regreso fue el recordado choque ante Colón en La Bombonera que terminó con victoria local, el cruce con Julio César Toresani y la mítica invitación a “Segurola y Habana 4310”, hubo otro que quedó para siempre en la retina de los hinchas de Gimnasia. El mismo debía ser previo, ya que correspondía a la fecha 8 del Torneo Apertura (el del Sabalero se dio en la fecha 9), pero terminó jugándose un mes después.

Lo particular del caso es que se dio en cancha de Vélez, con el Lobo haciendo las veces de local (por pedido del Xeneize) y una indumentaria que en su momento trajo polémica y rechazo por parte de los hinchas por los números y los detalles en rojo. De hecho, hasta hubieron manifestaciones a la sede para reclamar por dicha cuestión.
Ese jueves 9 de noviembre, Darío Scotto terminaría marcando la diferencia dentro de un encuentro trabado, con poco para rescatar. Eso sí, no sin antes contar con la calidad de Diego, que juntó hombres y encontró solo a Mac Allister ingresando al área para un centro que derivó en el punta y en un cabezazo que descolocó a Enzo Noce.
Aquella jornada, el equipo de Griguol formó con: Noce; Sanguinetti, Morant, Ortiz y Dopazo; Gustavo Barros Schelotto, Alonso, Albornoz y Fernández; Saccone y Lagorio. El Xeneize, por su parte, lo hizo con: Navarro Montoya; Soñora, Gamboa, Fabbri y Mac Allister; Saldaña, Carrizo, Maradona y González; Scotto y Martínez.

