Hace tiempo que la distancia entre River y Boca se hace enorme con el resto a la hora de competir pero dicha brecha es mucho más llamativa cuando se compara con el resto de los grandes. Aquella privilegiada mesa chica de cinco – donde también entraban Independiente, Racing y San Lorenzo– parece que hace tiempo sólo tiene espacio para los representantes argentinos en la Copa Libertadores.
No es una casualidad que Racing, Independiente y San Lorenzo hoy se encuentren en la misma situación: sin chances de pelear por un título y sin entrenador. Los años pasan y la brecha entre los grandes también se agiganta. Más allá de momentos puntuales a “los otros grandes” pareciera costarles demasiado el protagonismo y sostener equipos competitivos parece una tarea demasiado ardua para sus dirigentes.
La renuncia en las últimas horas de Mariano Soso al cargo de entrenador en San Lorenzo no hace más que exponer las vicisitudes de Tinelli y compañía a la hora de sostener al equipo e modo competitivo, pese a que la causa sanlorencista le a dedicado buena parte de sus gestión a la vuelta a Boedo. Sin embargo, la carencia de una identidad futbolísitca parece el factor más determinante en el caso cuervo. Desde la partida de Edgardo Bauza (único campeón de la Libertadores) pasaron: Pablo Guede, Diego Aguirre, Claudio Baggio, Jorge Almirón, Juan Pizzi, Diego Monarriz, Hugo Tocalli y Soso, ninguno duró más de un año, ninguno se parece al otro.
El caso de Racing es el más llamativo. Los títulos de 2014 (Diego Cocca y la vuelta de Diego Milito) y el de la temporada 2018/2019 (con Coudet más la vuelta de Lisandro López) lo sacaron de ese lugar de equipo sufrido y a la sombra del resto de los grandes y lo devolvió a la competitividad pero lejos de poder sostener la estructura en el último vez lo trabajado se fue por la borda. Primero fue el alejamiento del cargo de manager de Milito por las diferencias con algunos dirigentes y luego vino la salida de Sebastián Beccacece tras la eliminación de la Libertadores ante Boca en cuartos, un espacio que no le tenía presente hace 25 años. De la mano de Capria en el cargo de manager intentarán devolverle la esperanza a su gente.
El caso restante es el de Independiente que, luego de conseguir la Sudamericana con Ariel Holan en 2017, no ha hecho más que tropezar. La conducción de Hugo Moyano lejos a estado de traerle equilibrio al rojo que no da la vuelta a nivel local desde hace 19 años un trecho demasiado largo para quien supo levantar la Libertadores en 7 ocasiones en su época de gloria. En las últimas horas una gloria del club y del fútbol argentino como Jorge Burruchaga se fue del cargo de manager por las formas de los Moyano que hicieron todo para que Lucas Pusineri deje de ser el técnico (le demoraron la renovación, le quisieron bajar el sueldo y le pidieron que cambie el cuerpo técnico) cosa que ocurrió hace días.
Ramón Díaz, Cristian Díaz, Américo Gallego, Miguel Ángel Brindisi, Omar de Felippe, Jorge Almirón, Mauricio Pellegrino, Gabriel Milito, Ariel Holan, Sebastián Beccacece, Pusineri y varios interinatos de Fernando Berón forman parte de la lista de técnicos del rojo (con descenso incluído en 2013) de los últimos años. Hoy el rojo también busca técnico y recuperar su identidad, como Racing y San Lorenzo, “los otros grandes” a la sombra de River y Boca.

