Pasó de ser seguridad absoluta a quedar bajo la lupa. De cerrar el arco a recibir goles evitables. De la ovación al murmullo. Nelson Insfrán había sido uno de los grandes sosténes de Gimnasia, pero el cerrojo se rompió y hoy todas las miradas apuntan al arco.
El partido ante Barracas fue el punto más alto de preocupación. Los dos goles del Guapo llegan tras errores claros del arquero. En el primero, su reacción es endeble: sale a buscar un rebote aéreo que parecía de sencilla resolución y pierde en lo alto ante un rival. Una acción impropia para un arquero de su experiencia.
El segundo tanto termina de encender las alarmas. Insfrán da un paso al costado para anticipar el centro, pero el remate de Tapia se le cuela prácticamente por el centro del arco. Una equivocación notoria, difícil de justificar en un arquero que supo ser figura fecha tras fecha.
Un problema en el arco
Con la llegada de Zaniratto, el Lobo había mostrado números muy sólidos en defensa. Hasta la semifinal ante Estudiantes, solo había recibido cuatro goles: tres del Pincha en los clásicos y uno de Unión en Santa Fe. Además, había mantenido el arco en cero en cuatro partidos (River, Vélez, Platense y Barracas).
Pero el inicio de 2026 cambió el escenario. Gimnasia recibió goles en todos los partidos y el Mono tuvo responsabilidad directa ante Racing (mala salida a descolgar), River (tiro libre a su palo) y los dos ya mencionados frente a Barracas.
Algo pasa. La última línea muestra signos de mejora, pero el bajo rendimiento del arquero choca de frente con esa evolución. Y no es un detalle menor: Insfrán fue determinante en temporadas anteriores para sumar puntos. Hoy, ese mismo peso específico empieza a jugar en contra.

