Cuando Marcelo Torres llegó a Gimnasia, lo hizo con el objetivo de hacer olvidar a un Rodrigo Castillo que había logrado ser filoso en un equipo al que no le sobraban argumentos ofensivos.
Pues bien: mientras el killer de Lanús brilla, el Chelo está haciendo algo parecido en GELP. Y es que su nivel de influencia es altísimo y las métricas lo refrendan.
Con su grito en Mendoza, Torres llegó a los 9 goles en Gimnasia. Lo importante no es ese número en sí, que es bueno, sino la tasa de efectividad del centrodelantero de GELP. Porque el 52,94% de sus tiros al arco han terminado adentro.

Torres -canterano de Boca y con experiencia en la Sub 20– llegó en julio de 2025 para reforzar a Gimnasia por 18 meses, cuando todavía Alejandro Orfila era el entrenador, procedente del United FC de Emiratos Árabes Unidos.
Anteriormente, el Chelo había jugado en el Riga de Letonia, y en dos cuadros de Chipre (Pafos y Akritas Chiorakas) tras sus pasos por Talleres y Banfield.
Aunque en el Lobo logró tener continuidad: Gimnasia ya es el segundo club en el que más partidos jugó (25) y está a tres de ser en el que más goles hizo en Primera División (en el Riga hizo 12).
El ariete de 1,80 metro, además, marcó goles clave. Como el de la victoria en el Monumental, de penal. O el que le hizo a Sarmiento, por la misma vía, en un contexto difícil, cuando todavía la permanencia estaba en riesgo. En el Clásico Platense tuvo una clarísima que le desviaron. Y en Mendoza repitió y quiere continuar.


