Estudiantes tuvo un comienzo de partido para el olvido ante Instituto. A los dos minutos, Fernando Muslera no pudo resolver una pelota en el área chica y Facundo Suárez aprovechó el error para poner el 1 a 0. El golpe condicionó al equipo del Cacique Medina, que nunca encontró claridad ni fluidez durante la primera mitad y se fue al descanso sin patear al arco.
Con Correa, Carrillo y Tiago Palacios en cancha, al Pincha le faltaron elaboración, dinámica y profundidad. Extrañó horrores a Baltasar Rodríguez, un futbolista que le aporta ritmo, movilidad y cambio de velocidad a un mediocampo que por momentos se mostró demasiado estático. A la escasa generación de juego se sumaron los reiterados reclamos al árbitro y el malestar de los hinchas con Claudio Tapia, en un clima caliente en UNO.
El complemento arrancó de la peor manera posible. Apenas habían transcurrido dos minutos cuando Muslera volvió a fallar, esta vez al calcular un centro, y Mosevich aprovechó para marcar el 2 a 0 para Instituto. El arquero uruguayo, que venía de ser héroe en el Maracaná con sus tres penales atajados ante Flamengo, protagonizó otra acción desafortunada y dejó al Pincha ante un escenario todavía más complicado.
Pero Estudiantes encontró una luz de esperanza en su goleador. Guido Carrillo apareció con un tremendo cabezazo, abajo y contra un palo, para marcar el 1-3 y devolverle vida al equipo albirrojo. Como tantas otras veces, el delantero volvió a hacer pesar su especialidad y le dio al Pincha un motivo para creer en una reacción que parecía muy lejana después de los dos errores de Muslera.


