Guido Carrillo es un futbolista decisivo para Estudiantes. Con 34 años, su 1,91 metro y su calidad en el botín derecho se vuelven peligrosos para los rivales. Sin embargo, a pesar de que su participación colectiva es fundamental –pivoteo, desmarque, pases para romper– lo que más le gusta hacer, los goles, no están apareciendo en cantidad.
Todavía sin certezas sobre cuántos minutos sumará ante San Lorenzo, el delantero por lo pronto tiene posibilidades de ir de arranque. Y, así, intentará volver a convertir frente a uno de los nueve rivales de Primera a los que todavía no les pudo marcar (Huracán, Central, Platense, Sarmiento, Unión, Talleres, Instituto, Atlético y Gimnasia de Mendoza, los otros). Para enderezar una performance en la red que quiere pulir.
Los números dan muestra de ello: en lo que va del campeonato doméstico, por caso, Carrillo pateó 31 veces, de las cuales 15 fueron dirigidos al arco. En ambas métricas lidera el ranking del campeonato: nadie probó tantas veces como Guido y sólo Cristian Tarragona acertó más veces a los tres palos.

Ahora bien: aun con un promedio de búsqueda interesante (3,4 remates cada 90 minutos; 1,7 de ellos, al arco) hasta el momento Carrillo apenas pudo convertir un gol (frente a Deportivo Riestra) en nueve partidos del Apertura (786 minutos jugados). En 2026, en tanto, suma otro grito ante Ituzaingó por Copa Argentina. Sin embargo, asoma lejos de lo que puede aportar.
Números que parecen alineados con lo que fue su temporada 2025, en la que marcó seis goles y concedió tres asistencias para que otro compañero convirtiera para EDLP.
Guido intentará llegar a los números de su mejor temporada, la 2024: convirtió 14 goles y dio 4 asistencias en 38 encuentros (2.120 minutos) en un año en el que está por delante no sólo el desafío de revalidar el título argentino obtenido en el Clausura (refrendado en el Trofeo de Campeones) sino también pelear la Copa Libertadores de América.


