El partido de esta noche entre Boca y Colo Colo trae pegado el recuerdo de una de las noches más bochornosas del fútbol sudamericano. Los incidentes tuvieron la magnitud de los protagonistas: Aquel 11 “cacique” que iba en camino a transformarse en el primer (y hasta ahora único) equipo chileno en ser campeón de la Copa Libertadores y el Boca del Maestro Washington Tabárez que iba a dejar una huella en la historia xeneize con jugadores de la talla de Navarro Montoya, Juan Simón, Blas Giunta, Diego Latorre y Gabriel Batistuta.
El clima en el Monumental de Santiago era de absoluto fervor en un estadio abarrotado y desbordado. La cara ensangrentada del técnico de Boca, Gabriel Batistuta y Blas Giunta corriendo a fotógrafos y carabineros y el perro de la policía que mordió al arquero xeneize forman parte de la memoria colectiva futbolera que, a más de 30 años, sigue recordando la llamada Batalla de Macul (en ese municipio esta el Estadio) como si hubiese ocurrido ayer.
“Ya en el primer gol entraron fotógrafos revoleando las cámaras. En el segundo se me viene encima uno de ellos de la misma manera y yo le pegué una patada para defenderme, es cierto. En el campo había mucha gente que no tenía nada que hacer, calculo unos doscientos cincuenta que supuestamente eran fotógrafos, cuando en Chile hay siete medios periodísticos. Había tipos infiltrados que estaban para incitar, nos escupieron, nos insultaron. Todo eso te lo podés bancar, mirá que nosotros jugamos en Brasil, alguna experiencia tenemos, pero que estos tipos te tiren encima las máquinas ya es otra cosa… Nosotros nos estábamos bancando todo, hasta que agredieron a Apud; ahí salimos a defender a un compañero…”, contó Navarro Montoya por entonces tras ser mordido por uno de los perros de los carabineros.
El partido de ida lo había ganado Boca 1 a 0 con gol del recordado Alfredo Graciani y la revancha obligaba a los chilenos a conseguir una victoria. Los albos, dirigidos por Mirko Jozic se impusieron por 3 a 1 en un contexto enrarecido y violento. Desbordes e invasiones de campo en cada gol fueron generando un escenario de alto voltaje que terminó con un saldo de 120 detenidos, 10 personas heridas y una delegación xeneize que pasó 73 horas en Santiago.
“Fui a buscar la pelota al foso, porque un tipo con gorrito rojo la había sacado del arco y se la había llevado cerca del banco de Colo Colo. En lugar de entregármela me hacía burlas. Lo único que hice yo fue pedírsela. En seguida viene una persona del cuerpo técnico chileno y me empuja al foso. Caí y me empezaron a pegar dos civiles, tipos de afuera, me defendí, vinieron algunos compañeros. Ahí empezó todo…”, contó Claudio Apud, uno de los referentes de aquel Boca.
Boca recién pudo dejar el estadio pasada la medianoche y llegó al hotel cerca de las tres de la mañana. El ernardecido plantel tenía vuelo para las 13 pero el juez de la causa, Sergio Brunert, decidió que tanto Oscar Tabárez como Blas Giunta presenten declaración a las 14 tras las denuncias presentadas por los medios chilenos.
La delcaración de ambos se extendió por más de tres horas y el juez prentendió una orden de arraigo para ambos de 62 días. El club se hizo cargo de las fianzas mientras se pedían más declaraciones y se esperaba que los propios carabineros presenten una demanda contra los protagonistas. Finalmente Boca presnetó un pedido oficiual de disculpas, pagó los gastos por la maquinaria destruída en el revuelo y acepto las responsabilidades a modo de estrategia para poder dejar Chile lo antes posible. De película.

