A 50 años del Golpe de Estado en Argentina de 1976, que dejó un saldo de 30.000 desaparecidos, la relación entre Estudiantes de La Plata y Estela de Carlotto aparece como un símbolo de memoria, identidad y compromiso social. El nombre de Estela excede cualquier presentación: es una de las principales referentes en la lucha por los derechos humanos en Argentina y, al mismo tiempo, una hincha fanática del Pincha.
En los últimos años, ese vínculo se volvió aún más fuerte. Durante la gestión de Verón, el club impulsó distintas iniciativas junto a Abuelas, con el objetivo de mantener viva la memoria y promover el derecho a la identidad. Charlas, homenajes y actividades educativas formaron parte de una agenda común que trascendió lo deportivo.
Uno de los momentos más significativos se dio cuando la Fundación Estudiantes, junto al Colectivo Cultural Alejandro Sabella, decidió homenajear a Estela en el barrio Piria, en Punta Lara, en el marco del Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Allí, su nombre quedó ligado para siempre a una de las calles del lugar, en un gesto cargado de simbolismo.
Una vida ligada a Estudiantes
La historia que une a Estela con Estudiantes, sin embargo, viene de mucho antes. Su esposo, Guido Carlotto, fue futbolista del club, llegando a jugar en las divisiones juveniles y en Tercera. Fue él quien la acercó a la institución y quien sembró un amor que perdura hasta hoy. “Estudiantes es parte de mi vida porque lo conocí gracias a mi esposo”, recordó en más de una oportunidad.
“Estudiantes es parte de mi vida porque lo conocí gracias a mi esposo (Guido). Y gracias a él es que hoy ese amor por los colores sigue tan vigente como la primera vez…”
Ese vínculo se transformó en una tradición familiar. Guido fue socio comprometido del club —incluso colaboró con la compra del predio de City Bell— y antes de fallecer recibió el carnet de socio vitalicio. Estela, por su parte, acompañó siempre que pudo: desde las canchas del país hasta momentos históricos como la recordada final de la Copa Libertadores de 1968 en Montevideo.

Pero su historia personal está atravesada por el dolor y la lucha. Madre de Laura, secuestrada y asesinada en 1977, Estela inició un camino que la convirtió en símbolo mundial. Décadas después, el 5 de agosto de 2014, logró recuperar a su nieto Guido, en uno de los hitos más conmovedores en la historia de Abuelas.

En ese recorrido, Estudiantes también estuvo presente. En 2018, el club y Abuelas firmaron un convenio para promover charlas y actividades educativas en el Country Club de City Bell. Además, Carlotto fue distinguida como socia honoraria, en un reconocimiento que refleja el cariño mutuo. “Verón es un divino, nos quiere mucho”, llegó a decir, destacando el compromiso del club con la causa.

A medio siglo del golpe, la historia compartida entre Estudiantes y Estela de Carlotto representa mucho más que una relación institucional. Es la muestra de cómo el fútbol puede ser también un espacio de memoria activa, de construcción colectiva y de defensa de los derechos humanos. Porque, como sostienen desde Abuelas, la identidad no se pierde, se busca y se recupera.

