Si tenemos en cuenta las dos últimas presentaciones de Gimnasia en la Copa de la Liga Profesional de Fútbol, lo trabajado en la semana por Leandro Martini y Mariano Messera, se ve plasmado por los jugadores dentro del campo de juego, lo cual inclina la balanza para uno de los lados de la balanza: la mecánica de lo trabajado por sobre la dinámica de lo impensado.
Tanto ante Unión como frente a Atlético Tucumán, Gimnasia llegó al gol de una misma manera, aunque los intérpretes cambiaron alterando el orden de los factores, el producto terminó siendo el mismo, el cual tuvo sus pruebas durante la semana en el predio de Estancia Chica bajo el mando de Martini y Messera.
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Con Víctor Ayala en el eje de la mitad de la cancha como protagonista, la jugada se inicia de la misma manera del centro hacia la izquierda del ataque. Johan Carbonero recibe la pelota y va hasta el fondo de la cancha para descargar y que quede de frente el receptor que enviará el centro de primera y a la carrera. Ante Unión fue Matías Melluso, mientras que frente a Atlético fue Brahian Alemán.
Como se puede observar, dentro del área esperando el centro se encuentra Lucas Barrios junto a Eric Ramírez en Santa Fe, y Matías Miranda en el Bosque pero con una diferencia: en el duelo ante el Tatengue se lo ve a Marcelo Weigandt llegando al área, mientras que con el Decano ya estaba colocado dentro de la misma esperando la pelota.
El final fue el mismo: una defensa a contramano intentando salir, el arquero dudando en cortar o esperar debajo del arco, y un jugador de Gimnasia yendo a buscar la pelota de cabeza, como sabiendo dónde iba a ir el centro antes de que sea ejecutado: Barrios contra Unión y Weigandt frente a Atlético Tucumán, le dieron un cierre redondo a una jugada que nació en Abasto y terminó dentro de la cancha.

