El Centro de Economía Política Argentina (CEPA) indicó que el objetivo de la oferta de canje de deuda del Gobierno nacional es es “aplanar la curva de vencimientos”. Asimismo, sostuvo que en caso de una eventual negociación los aspectos por donde se puede modificar la propuesta es excluir las series 2016 y canjear voluntariamente la de 2005 y reconocer los intereses corridos.
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Entonces, explicó que “la medida en que la oferta de canje ‘premia’ con menor quita a aquellos acreedores que opten por instrumentos de mayor plazo, el perfil de vencimientos tiende a aplanarse aún más, donde lo que se ‘pierde’ en términos de quita se gana en términos de sustentabilidad”.
A su vez, detalló que en la oferta Argentina presentó dos canastas de bonos a canjear/reestructurar: 2005 Indenture Eligible Bonds (los resultantes de los canjes 2005-2010) y 2016 Indenture Eligible Bonds (Globales emitidos en la gestión de Cambiemos).
“La principal diferencia entre ambas canastas es que cada grupo tiene una Clausula de Acción Colectiva distinta. Esto es, para que el canje sea compulsivo y haya reestructuración hay que cumplir determinadas condiciones. Dichas condiciones son ampliamente más agresivas (difíciles de lograr) en los bonos 2005, que en los 2016”, precisó y añadió que “sin embargo, producto de la presentación que realizó el Gobierno argentino, la imposibilidad de llegar a cumplir dichos requisitos no invalida la posibilidad de un canje (que, en este caso, sería voluntario)”.
En este punto, opinó que la oferta argentina guarda un as bajo la manga: “Si no se alcanzan los niveles de aceptación requeridos por las CACs el Gobierno tiene potestad de convertir la reestructuración en un canje voluntario. Incluso podría tomar esa postura sólo para los bonos 2005 y avanzar con una reestructuración de los 2016 (esto es por el tipo de cross-default entre los distintos grupos y entre las distintas series)”.
Más adelante, lanzó que el Gobierno también se guardó la posibilidad de definir los bonos que van a canjearse efectivamente sobre esa lista de “elegibles”, lo que le permite al país sacar de la negociación bonos en los que tenga bajo nivel de aceptación y mejorar el denominador para cumplir las CAC (asimismo, puede tomar el total sumando ambas canastas).
Finalmente, aseguró que la oferta a tiene un sesgo hacia la mejora de los niveles de liquidez, pero no es tan efectiva para mejorar los indicadores de solvencia en el mediano plazo. En algún punto, la oferta argentina trabaja con el supuesto de que el país volvería a los mercados internacionales de financiamiento voluntario luego del período de gracia (el nuevo perfil de vencimientos a partir de 2026 así lo exige).
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