Estudiantes necesitaba una genialidad para alimentar la ilusión de una remontada y Tiago Palacios se encargó de aportarla. En un momento complicado del partido ante Instituto, el uruguayo tomó la pelota para ejecutar un tiro libre y sacó un remate brillante: la pelota pasó por debajo de la barrera, viajó pegada al césped y terminó en el fondo del arco para establecer el 2-3.
Fue un golazo por la resolución y también por el momento en el que llegó. Con 25 minutos todavía por jugar, Palacios encendió a UNO y le devolvió la esperanza al equipo de Alexander Medina, que encontró en el talento del mediocampista una nueva oportunidad para ir en busca del empate.
El uruguayo volvió a demostrar su capacidad para resolver en una pelota parada y protagonizó una de las acciones más destacadas de la tarde. Un tiro libre distinto, ejecutado con inteligencia y precisión, que dejó a Estudiantes a un solo gol de la igualdad.


