Estudiantes vivió una montaña rusa de emociones en UNO. Pasó de una primera mitad preocupante, con errores propios y muy poca generación de juego, a construir una remontada que parecía imposible. Estuvo tres goles abajo frente a Instituto, reaccionó con carácter, encontró respuestas en sus individualidades y llegó al 3-3. Pero la épica no tuvo premio: el Pincha no pudo completar la hazaña, empató y quedó eliminado de los playoffs.
El comienzo fue una pesadilla. A los dos minutos, Fernando Muslera no pudo resolver una pelota en el área chica y Facundo Suárez aprovechó para poner el 1-0. El gol condicionó al equipo del Cacique Medina, que nunca encontró claridad ni fluidez durante el primer tiempo. Con Correa, Carrillo y Tiago Palacios en cancha, le faltaron elaboración, dinámica y profundidad. Extrañó horrores a Baltasar Rodríguez, por la movilidad y el cambio de ritmo que le aporta al mediocampo. Tan pobre fue la producción ofensiva que se fue al descanso sin patear al arco.
El clima tampoco ayudó. Hubo reiterados reclamos a Hernán Mastrángelo, cuestionamientos por el juego fuerte de Instituto y agarrones dentro del área que desde el banco albirrojo entendían que debían ser sancionados. En las tribunas también se hizo sentir el malestar con Claudio Tapia, en medio del enfrentamiento que el club mantiene con la conducción de la AFA.
El complemento arrancó todavía peor. Apenas dos minutos habían pasado cuando Muslera volvió a fallar, esta vez al calcular mal un centro, y Mosevich marcó el segundo. Instituto encontró después el tercer gol y, como si el panorama no fuera suficientemente complicado, Estudiantes sufrió la expulsión de Santiago Núñez. Con tres goles de desventaja y un hombre menos, el escenario parecía irreversible. Sin embargo, el Pincha no se resignó y protagonizó una reacción que terminó sorprendiendo a todos.
Guido Carrillo apareció con un tremendo cabezazo, abajo y contra un palo, para marcar el descuento y devolverle algo de vida al Pincha. Después fue el turno de Tiago Palacios, que ejecutó un tiro libre de manera brillante: sacó un remate rasante, por debajo de la barrera, para establecer el 2-3 y encender definitivamente a UNO.
La reacción tuvo otro capítulo con Fabricio Pérez. El juvenil apareció entrando solo por el medio del área y conectó un centro milimétrico de Edwuin Cetré para establecer el 3-3. Estudiantes había conseguido lo que parecía imposible: remontar tres goles de desventaja y volver a meterse en partido. Y lo hizo incluso con diez futbolistas, en una demostración de carácter que levantó a todo el estadio. El Pincha casi lo gana con un gol de marcos Rojo, pero la jugada estuvo bien anulada por posición adelantada.
Pero la hazaña quedó incompleta. El Pincha no pudo encontrar el gol que necesitaba para quedarse con la clasificación y terminó despidiéndose de los playoffs. La reacción fue enorme, la entrega estuvo a la altura de una noche inolvidable, pero el precio de los errores y de un primer tiempo sin respuestas terminó siendo demasiado alto. Estudiantes rescató un empate después de estar 0-3, aunque se quedó sin el premio que había ido a buscar.


